jueves, 22 de febrero de 2018

Depredador: dale un respiro a Caperucita


El pasado día 16 de febrero, l@s valientes estudiantes de mi clase de educación artística, mostraron un auténtico arsenal para que Caperucita sobrellevara lo mejor posible su viaje por el bosque. La mayoría de las piezas elaboradas servían o bien a neutralizar al lobo o a herirle si fuera necesario ("antes Caperucita que el lobo, y si soy yo, antes yo", como creo dijo Alejandro).
En fin, se intuía por lo que se habló en clase que la cosa no iba de broma. Que lo que se juega Caperucita en ese viaje arquetípico es muy serio, que le va la vida, si no física (que igual también), la interna, la suave y maravillosa esencia de su persona más sensible, lo que en muchos lugares se llama "alma", ese recóndito espacio.
Vamos a ver: una madre que no es capaz de proteger a la niña, que la envía a ver a su abuela en su lugar, y la hace enfrentar un lobo, es decir, un depredador. 
El instinto está dormido o muerto en este sistema familiar. Todo está anestesiado, hay grandes dosis de egoísmo.
No hay padre. En la versión de los Grimm aparece en forma de cazador, pero en las historias antiguas no lo hay. No hay ley, no hay nadie que separe de la fusión, de la "devoración materna" que define Freud y continúa conceptualizando Jung de una manera bastante más piadosa y esperanzada.
Caperucita, ya lo dijimos, no tiene nombre, se la denomina por la cosa, la caperuza que usa: Asemejándola a un objeto podemos servirnos de ella.
Empezamos a sospechar que lo que pasa entre la abuela, la madre y el lobo es como un complot. Todos estos personajes parecen representar al soñante como en un sueño. En este caso un sueño que expresa la muerte del instinto saludable "Y se la comió".

Moraleja: el depredador es interno y externo. En el lenguaje psiquiátrico al depredador intraespecie se le llama psicópata. La mayoría están integrados en la sociedad. Según Iñaki Piñuel que sigue la línea del experto canadiense Robert Hare, nos encontraremos a unos 60 a lo largo de nuestra vida, es un porcentaje importante. También puede llamarse perverso o perverso narcisista. Lo cierto es que nuestra sociedad es cada día más perversa y más narcisista. Para que el mal se expanda necesita la cohorte del rebaño que respalde al perverso o al psicópata: sus seguidores, los cómplices. No se puede cometer un genocidio sin una sociedad que lo permita (Hitler y los altos mandos del III Reich no fueron los únicos responsables, y eso los alemanes lo han heredado y lo lloran sus genes). Estos depredadores desconectaron de su capacidad empática un día, y ya no se conectaron más. Me cuesta soportar esos diagnósticos que parecen condenas al infierno del mal "nunca cambiarán". Me gusta leer a Alice Miller y comprender que hay tanto dolor detrás de tanta arrogancia, tratando de huir del enorme peso de la vergüenza. El niño herido siempre está detrás de todo esto. Ojalá otro mundo sea posible, entre tanto Caperucit@s amémonos mucho a nosotros mismos, curemos nuestro instinto y protejámonos del mal. Que no nos pase como en la versión más antigua del "Cuento de la abuela" en que Caperucita, resulta ser al final, aun más perversa que el lobo.

Recomiendo leer a Alice Miller El drama del niño dotado, pero también otros de sus textos pueden situarnos en esta problemática de la herida emocional básica. Para el análisis de la perversión del cuento de Caperucita, Les relations perverses de Claire-Lucie Cziffra. Sólo conozco la versión en francés.

miércoles, 14 de febrero de 2018

El amor incondicional de Caperucita

Yo con un trajecito flamenco que me cosieron mis tías, recuerdo haberlo usado solo para hacer fotos
Los adultos, cuando conocemos a alguien y nos enamoramos, solemos pedirle amor incondicional. La mayoría de las relaciones no funcionan entre otras cosas por eso, amar incondicionalmente a un adulto es muy difícil y puede ser hasta sospechoso (Mirad el libro de Rosenberg El síndrome del imán humano. Narcisistas, codependientes y su relación disfuncional). El único amor incondicional que podríamos esperar es el nuestro, de nosotros a nosotros mismos, pero generalmente no solemos hacerlo. Queremos que otro nos ame y acepte incondicionalmente mientras que nosotros no somos capaces de hacerlo a nuestra vez. 
Un niño sí merece amor incondicional de sus padres o sustitutos paternos, pero es difícil que lo reciba. Generalmente esos mismos padres o sustitutos no recibieron amor incondicional de los suyos y el niño que tienen ahora entre manos, sencillamente es alguien disponible.
Esto lo describe maravillosamente la psicoanalista Alice Miller, cómo el niño está siempre disponible para el adulto, y cómo no suele ser amado incondicionalmente.
Es por eso que a las Caperucitas y Caperucitos los echamos al bosque a una edad en que no están preparados y les cargamos con lastres u obligaciones que son nuestras, como ocuparse de la abuela enferma (¿No sería más lógico que lo hiciera la madre? por línea generacional es a ella a quien le compete).
Hoy celebramos San Valentín, y aparte que sea una fecha comunmente utilizada para intentar hacernos consumir, podríamos aprovechar para renovar los votos de amor incondicional por nosotros mismos. 
Nunca es demasiado tarde.

lunes, 5 de febrero de 2018

Mi pieza icónica fundamental

"Dijo que no le valía, no se lo quiso probar" pieza que presenté para la exposición del
Cuerpo como medida, comisariada por María Jesús Abad Tejerina

Comenzamos curso, de nuevo -qué maravilla-, con el sol que vence cada día un poco más, y con el tiempo de Carnestolendas...
Fotografía de Jéssica Asensio
María López y Cristina Curiel. Un disfraz embarazoso
Voy a empezar esta entrada haciendo un poco de memoria. Hace dos años, con una promoción maravillosa de estudiantes, realizamos un ejercicio de veras difícil Ponerse en otra piel, fue muy fuerte lo que vivimos aquella tarde. La vuelta a la infancia que afloraba en esa otra piel dejaba también traslucir heridas, moratones y embarazos imprevistos. De esa jornada no tengo fotos in situ, fue muy brutal y muy íntimo también, aunque en la clase estuviésemos unas sesenta personas. Las fotos de Jéssica Asensio y Cristina Curiel y María López os pueden hacer tener una idea. También hay algunos testimonios en los blogs de ese año 2015/2016. Se consiguió ponerse en otra piel y hacer una transformación iconográfica sin que pareciera un "disfraz". Si entendemos que siempre vamos disfrazados porque nuestra esencia profunda está por encima de la cultura y los valores identitarios que asumimos cada vez que nos colocamos un atuendo son un artificio, aunque un disfraz para el común de los mortales es una ropa que se ve exagerada y carnavalesca. Todo el mundo piensa que cuando se viste, uno no se disfraza. Este concepto de normalidad del disfraz es algo que no se asume, es una idea verdaderamente extraña para la vida cotidiana. Forma parte de los delirios del psicoanálisis y sus teorías de lo inconsciente, con una buena dosis de impregnación de los teóricos de la antropología que ven el relativismo cultural en todas partes (y es un hecho que así es el mundo, pero como es obvio no lo vemos).

Ahora vamos a viajar a promociones más antiguas

Vestida para ir a la piscina
Vestido para hacer deporte
Vestida para ir de copas
Vestida para presentar en Tele 5
Años antes habíamos disfrutado de otros disfraces cotidianos y rituales con una carga más lúdica, aunque no siempre tan feliz. Ahí cuando les preguntaba a los estudiantes para que enumeraran situaciones para las que se vestían de tal o cual manera: para ir al cine, a un bautismo, a un funeral, de copas, a la playa, al médico, para dormir, para limpiar la casa, etc etc etc y lo iban diciendo con mucha alegría, no se podían figurar que luego íbamos a poner cada situación en un papelito y había que bordarla. Vamos que había que venir a clase lo más verídico posible con el traje y con la situación que la suerte te hubiera adjudicado. Así que el jolgorio y el desparpajo de ir diciendo situaciones para las que nos vestimos de tal o cual manera, se convertía en una cara de inquietud, ejem, ahora tengo que vestirme para una entrevista de trabajo, o para visitar a mis suegros, o para ir a pescar ¿me lo cambias? 
El compañero se vistió simulando estar enfermo, resultó muy creíble
Vestido para mendigar






















Bien y ahora vamos a situarnos en el presente. Febrero de 2018.
Cuando llegué a clase y un ratito después empezamos a hacer una lluvia de ideas acerca de mi aspecto iconográfico, en relación a mi abrigo caperucil, María (creo que fuiste tú María), dijo que aquello me podía hacer sentir protegida por ejemplo si no me sentía en confianza aun, y también darme calor. Este comentario llegó como caído del cielo, precioso. Efectivamente estaba entrando en la amplificación simbólica del objeto, de plano. Y fue muy sincrónico porque el día siguiente tuve yo una experiencia de visualización y de asociación muy iluminadora sobre un icono con el que sueño mucho, el abrigo gris, y que, de repente ubiqué en un contexto hace más de treinta años. Muy revelador...
Los objetos tienen una carga. Atesoran historia. A veces nos apegamos a ellos. A veces un día les decimos adiós, pero hay objetos asociados a situaciones, que son inolvidades, totalmente. Como mi abrigo gris de cuando copiaba en el Museo del Prado: aun no había tenido un hijo, ni estudiado Bellas Artes, era una suerte tener dinero para un café... pintaba y dibujaba mucho, era feliz a mi manera.
El muy soñado abrigo gris, con su referente histórico


La nueva propuesta, el nuevo reto parte de ahí y es un poco diferente:

Mi pieza icónica fundamental 
Deberemos elegir un elemento iconográfico (sombrero, abrigo, vestido, calzoncillo, pulsera, bolso, peineta etc etc etc: lo que sea), que tenga para nosotros un especial valor simbólico, una carga extra, especial, emocional, de la memoria..., y vamos a "vestirlo" dándole el valor y la importancia que merece para presentarlo y "pasearlo" ante el grupo, en un simulado pase de moda. 
Para ello tendremos que adecuar el resto de nuestra indumentaria, para que la pieza en cuestión resplandezca y se vea como prioritaria, resaltada. Lo haremos o bien por la elección del color del resto de piezas de nuestro atuendo, o por coherencia con los otros elementos que vistamos. 
Todo el grupo acompañará este hermoso momento en que cada uno paseará ante todos con su icono fundamental, y al llegar a la pizarra escribirá una frase a modo de Haiku, pequeña línea poética que resumirá el poder personal de ese icono, y permanecerá ahí por un momento, y luego borrará su frase para dejar paso a la energía del siguiente compañero.
Feliz incubación.

Lo que Caperucita llevará en su cesta para sí misma, no para la abuela


El cuento de Caperucita Roja tiene diversas versiones, seguramente la más conocida en las escuelas es la versión de los hermanos Grimm en que un cazador finalmente rescata a nieta y abuela de la tripa del malvado lobo. También sabemos de otra versión bastante más dura de soportar en que el cuento termina con un "y se la comió". Es la de Perrault y se suele decir que se trata de una versión moralizante del cuento, para que las niñas no hablen a desconocidos y tengan cuidado con no aventurarse a disfrutar demasiado de la vida, tomando el camino más largo y recogiendo flores.
Una versión más antigua, el cuento de la abuela, presenta una Caperucita que se burla del lobo y consigue escapar, no sin antes haber comido carne y bebido sangre de la abuela, ofrecida por el lobo. Esta sería la versión olvidada, la más desagradable de todas.
El pasado día dos de febrero comenté a mis estudiantes, vistiendo mi capa caperucil, que he llevado años investigando y trabajando creativamente con el cuento de Caperucita, pero nunca hasta ahora lo he planteado para trabajar con él en clase. Y les dije que verdaderamente creo que me sería muy bueno que lo hiciéramos... así que como pareció que la idea no disgustaba, les propuse arrancar con el asunto.
Imaginemos a una niña que lleva la capucha que le regaló su abuela, que no tiene nombre y se la conoce por la capucha (Caperucita Roja). Visualicemos a esa niña (como de 8 años) que se va a atravesar el bosque para llevar un refrigerio a la abuela que está enferma y vive al otro lado de un incierto camino. No sabemos nada de su padre, y su madre tan tranquila la envía a pasar ese bosque donde la acechará un lobo. 
A Caperucita se le ha dicho que cumpla su misión y que haga lo correcto. Y que afronte ella el viaje en soledad.
Aquí arranca la aventura, nuestro común viaje.
Y yo os propongo: que incubemos un objeto que Caperucita pueda llevar en su cesta, para sí misma, no para su abuela. Que le ayude a superar tan heroíco ritual de paso y la traiga ilesa aunque transformada. 
Así que os animo a que incubéis el asunto, que os imaginéis como esa misma Caperucita/Caperucito, dispuestos a iniciar la gesta, a cruzar el bosque, y que palpéis en esa cesta, ese objeto que os va a ayudar a llegar a buen puerto.
Traed a clase el día 9 de febrero, y tras rebuscar por cajones: algo para abocetar, papel, lápices de colores (mejor ir ya abocetando esta semana). Para la construcción del objeto y tras lo incubado, puede ser todo tipo de material, telas, hilos para coser y ensamblar, maderas, objetos de plástico, pasta moldeable que endurece, piedras, pintura etc etc. 
Lo más importante de todo este proceso es incubar bien. Todos somos Caperucita y en nuestra cesta, pronto,  llevaremos algo que nos va a ayudar.

PD el 2 de febrero Alicia nos contó a toda la clase el cuento en la versión de Grimm, fue muy bonito. Gracias Alicia

Nuevo curso, gracias vida

Con el abrigo caperucil y el vestido del viernes
El pasado 2 de febrero inicié mis clases de educación artística con un grupo nuevo. Estaba muy emocionada, excitada. Les busqué en su aula pero no estaban allí, se habían ido directos al aula de arte (es verdad que está en la guía docente pero es el primer año que me pasa).
Estaba muy emocionada, 67 personas con las que compartir este tiempo juntos ¿Qué pasará, qué aventuras viviremos?
Al inicio de la clase, les pregunté lo que les gustaría que pasara, lo que les haría felices, y lo que no. Dijeron que estaría bien que no hubiera mucha teoría, apuntes y cosas así, también que sería bueno trabajar con música. Andrea concretamente dijo que querría que fuera algo diferente a lo que normalmente se ha encontrado en esto de la educación artística. Yo le dije que creía posible que ese deseo fuera satisfecho con creces.
A veces una sola persona pide algo y la realidad se lo da, luego hay un grupo de otras criaturas que quizás no habrían formulado tal deseo y se encuentran dentro  del mismo encantamiento.
Pasaron varias cosas, mientras a velocidad de corazón abierto, me presentaba, les ponía en situación y entreabría los chakritas de la confianza: yo performer, maestra, compañera de viaje.
Cuando salí a buscar un café en la máquina escuché a dos estudiantes, una le preguntaba a otra si volvería después del descanso. No sé cómo lo expresó, pero le respondió diciendo algo así como que por un día ya había quedado suficientemente impresionada (todo estrafalario y extraño a más no poder me pareció que podía escuchar sus pensamientos por detrás). Y tuve la certeza de que decía una gran verdad, y comenté según pasaba a su lado algo así como: "pues no sabes lo que vendrá después".
Luego me di cuenta de que pudo sonar un poco brutal. Lo que pasa es que yo estaba entusiasmada. Me gusta pensar que podemos transformar las cosas, y hacer milagros.
Milagros como que un grupo de estudiantes se autoregule para gestionar su tiempo un viernes por la tarde de tal forma, que un buen número de ellos distribuya su 80% de 3,5 horas de clase obligatoria entre las 15:30 y las 20:30. Y me visualizo disfrutando enormemente en esa última hora del viernes, celebrando la vida, descubriendo caminos juntos, creando maravillas, y que se nos pasen las 20:30 horas y no nos demos ni cuenta. Nuevo curso, gracias vida.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Clase-terapia


Sí, clase-terapia, no arte-terapia.
El pasado lunes 6 llegué a clase hecha polvo. No terminaba de irse un tremendo dolor de cabeza, me dolía también la garganta y me estaba empezando a moquear la nariz no hacía mucho.
El domingo había pasado un choque emocional y se habían sucedido las cosas como lo relatan los expertos en neuroemoción: choque emocional inesperado, imposibilidad de comunicarse y ser comprendido, incapacidad de encontrar una forma de evacuar el dolor.
Lo cierto es que me puse a llorar, pero aunque sé que generalmente si no me permito "llorarlo todo" acabo moqueando, decidí hasta dónde era prudente llorar para no tener los ojos destrozados el lunes. La cosa es que pasé una noche terrible de insomnio y a la mañana el dolor de cabeza era infernal, no soportaba la luz.
Enseguida me di cuenta del origen emocional de todo. Comprendí, que en vez de seguir revisando una tesis y luego trabajando con los blogs de educación artística, tendría que haberme puesto a dibujar, pero no lo había hecho.
Llegué a la universidad arrastrándome.
Asistí a una tutoría con tres estudiantes de prácticas, estaba con la cabeza como un bombo y eso que me había dopado, pero sorpresivamente, según la reunión avanzaba me fui sintiendo mejor. 
Cuando un poquito después empecé la clase de educación artística y me dieron el uniforme del día mis estudiantes, estaba helada y cada vez esa especie de costipado alérgico me invadía más.
Me puse el traje con dudas porque pensé que igual cogería más frío (esa educación recibida como si el frío fuera algo solo externo). La cosa que me vistieron de galleta, de mandala, porque íbamos a hacer un taller de mandalas con obleas y chocolate.
Fue mágico, estuve hablándoles del sentido sanador del mandala mientras yo misma estaba vestida con uno. Y les conté las teorías junguianas a partir del hermoso libro de Jung con prólogo de Wilheim  El secreto de la flor de oro y luego el concepto del ser interno y el niño herido de Krishnananda, que me parece realmente muy verdadero y una gran oportunidad a aplicar en nuestras vidas.
Se me quitó el frío muy pronto, salimos a hacer mandalas con corros en el patio y yo iba con mi traje de galleta, ningún frío, escuché a alguna estudiante diciendo que se ponía el abrigo para no "enfriarse" y me sentí identificada, con mi historia, cuando era niña y mis tías me ponían el agobiante verdugo "no te vayas a enfriar" y yo con la garganta encogida.
Los corros de la patata que terminaron siendo tres y emulando el concepto de las capas del ser de Krishnananda preciosos.
Y terminé el día sin ápice de enfermedad, llegué a casa y estaba incluso no demasiado cansada y sin ningún síntoma.
Gracias queridas estudiantes porque me habéis curado. La clase del lunes fue: Clase-terapia.

lunes, 13 de marzo de 2017

La clase de maestra que soy

Un rincón en mi casa onírica, la habitación onírica, en esa estantería hay cuentos de hadas

Soy mujer y soy artista, mi trabajo como maestra es un trabajo de creación y aprendizaje. 
Vivo cada clase como una aventura, el asunto me acompaña y sigue conmigo los otros días aunque no tengamos clase, porque sigo incubando.
No siempre me siento igual, mis emociones afectan a la clase. También doy importancia a las emociones de mis estudiantes. 
Procuro aprender de mis errores. 
Me divierto en este trabajo y comparto mi proceso creador como artista, porque aunque no esté siempre relacionado con lo que hago como maestra, yo soy la misma y además soy maestra de educación artística, así que mi práctica como artista me parece algo a compartir con mis estudiantes.
Empecé a trabajar en 1999 en la Universidad Autónoma. 
La universidad española te lleva a una inercia de no moverte de tu centro, porque cuando sacas "la plaza" después de muchos años de penalidades académicas (que no con los estudiantes que ese es un camino de vocación y de aprendizaje en otro sentido) el puesto lleva en sí el ancla permanente.
Pero yo soy viajera y me siento extranjera en todas partes.
Desde hace un tiempo aprecio y cultivo sentir que mi casa está donde yo me encuentro. 
Aunque por otra parte me gusta vivir en Madrid y en mi casa onírica.
Y es verdad que trabajo sobre todo en ella. Aquí dibujo, pinto, creo, invento, escribo, os leo.
En la universidad son reuniones, gestiones y las clases, que para mi son como os he dicho creación también.
Esta es la clase de maestra que yo soy y que este año vestís cada lunes. 
Una maestra que muchas veces sueña con vosotros mis estudiantes.

jueves, 23 de febrero de 2017

Conexión interior gracias a los sueños, escritos e imágenes

El trabajo con los sueños es un ejercicio de conexión interna. A través de la escucha de nuestros sueños ponemos atención a lo que pasa adentro, y a lo que pasa afuera. La realidad comienza a tener un tono diferente y la rutina de estar atentos a los sueños nos transforma, nos hace más despiertos a detalles pequeños y a detalles profundos.
Observamos que lo que ocurre en nuestras noches y estados de sueño, no es tan diferente de lo que ocurre durante el día. Todo habla de nosotros. Aprendemos que estar atentos significa también permitirnos en un momento tenernos compasión a nosotros y a los demás, porque no somos perfectos, porque se nos escapan muchas cosas.
Nuestras vidas a veces atraviesan momentos complicados, otras veces están en cierta calma, en general vivimos en un contexto afortunado, sin guerras ni deportaciones, ni hambrunas. Aunque hay violencia, y hay pobreza, y en general estamos rodeados de sufrimiento. 
En un momento nos damos cuenta que el sufrimiento está en nuestras mentes, que el pensamiento es el que nos lleva por discursos y vericuetos que generan dolor.
Que somos reactivos a lo que ocurre fuera. Que no somos libres de nosotros mismos.
Que somos estudiantes de primer año casi durante toda nuestra vida, mientras parece que el tiempo se va muy deprisa.
La semana pasada estuvimos hablando de la sombra psíquica, según los presupuestos del psicoanálisis analítico y con la intención de llevarlo a la experiencia de nuestras vidas, para que nos ayude a vivir.
La integración de la sombra es uno de los retos más difíciles. Porque la sombra justamente es la gran negada, todo lo que la rodea está transido de dolor y de ocultamiento.
Si lo que pasa por la noche y lo que pasa por el día es lo mismo, si el inconsciente está siempre al mando, si mi pensamiento es el que me hace sufrir... ¿ y si pudiera aplacarlo? si construyera otra realidad mis sueños cambiarían y mi vida también. Otra realidad interna sería posible, y con ella otra externa también.
Y, cómo trabajo ese sueño, ¿por dónde empiezo?
Como dice el psicólogo cognitivo Jacques Montangero, podemos de partida comenzar por describir el sueño con el mayor número de detalles posible, para luego buscar todos los recuerdos que podamos y tratar en una siguiente fase de dar un sentido al sueño en paralelo a nuestra vida, traduciendo las metáforas y símbolos en frases próximas, en sentidos que se acerquen al vivir. Todo esto lo haremos utilizando el pensamiento convergente, analítico.
Pero también podemos dejar que fluyan imágenes, dibujar, hacer collage, escritura automática, en torno al sueño, y de esta forma se abrirán otras vías a la conexión interna, porque estaremos utilizando el pensamiento divergente, aquel que abraza la creatividad y procura caminos nuevos.
Y cuanta más conciencia pongamos a todo ello, mayor transformación será posible, y los sueños tremebundos como los peores pensamientos podrán ser evacuados o convertidos en algo hermoso.
Ojalá que nos tengamos mucha paciencia para que nuestras vidas se iluminen y con ellas lo que nos rodea también.

jueves, 16 de febrero de 2017

Arquetipos culturales y sueños

Uno de mis grupos encarnando arquetipos culturales
Cuando este curso comenté la importancia que el mundo onírico tiene para mi, y el trabajo que en este sentido llevo desarrollando, encontré un interés que hacía mucho que no veía de una forma tan colectiva en un grupo de alumnos (siempre hay algún estudiante interesado individualmente claro está). Así que hemos iniciado una andadura en este sentido, en torno al autoconocimiento y el desarrollo de la creatividad a través de los sueños. Y vamos desarrollándolo de una forma muy fluída y según van pasando las cosas en clase.
La cuestión es que el día 13 y durante el taller de pelos, uno de los grupos se caracterizó en diferentes personajes de película. Me pareció interesante en general la diversidad, porque al sugerir el taller de pelos no di instrucciones de uso, se trataba de experimentar y así ocurrió, con lo cual cada grupo encontró una forma de proceder, experimentar y realizarlo muy diferente. 
Entonces el grupo que mutó a personajes, verdaderamente encarnaban arquetipos culturales, es decir, modelos humanos. Cada uno de ellos significan en sí una serie de valores y de destinos vitales muy particulares y en los que lo bueno y lo malo tienen su espacio, porque los arquetipos culturales se encuentran inscritos en la cultura y la cultura modela y diferencia y califica, señalando lo que para ella es correcto y lo que no. Me sorprendió que fluyeran en este sentido, es decir, partiendo de un peinado que significa una identidad.
En su forma más universal el cabello sería un símbolo que encarna en cada espacio cultural un arquetipo universal "El pelo, la cabellera" que concierne a lo humano. No es ni bueno ni malo, sino construido en infinidad de variaciones posibles a lo largo de la historia y los lugares.
Pero aquí, estos personajes, nos recuerdan, que cuando el arquetipo universal se instala en una cultura y sobre todo se hace modelo, entonces la cosa se restringe y se focaliza en la energía y valores que transmite ese modelo.
Comentaba el trabajo de los etnopsiquiatras que se interesan por los valores culturales de los individuos que tratan, como Tobie Nathan con su trabajo sobre los sueños. Y por ello les dije que podían reflexionar sobre el hecho de haber elegido un determinado personaje y no otro, en el sentido de que todo ello habla de nosotros y da respuestas, respuestas que finalmente solamente el propio autor del sueño o del síntoma, puede concluir.
Otros experimentos llevados a cabo en el taller, en este caso trabajando la idea de colectivo y la energía del cabello

jueves, 9 de febrero de 2017

Taller de pelos

El día de mi boda, me casé de negro y me frieron el pelo en la peluquería, me sentía miserable

Hace un par de años, estando en clase con mi compañera Marta Lage comentábamos que las estudiantes prácticamente todas tienen el cabello largo, es cierto. En nuestro contexto cultural el cabello largo y generalmente liso es muy habitual en las jóvenes. Esta apreciación y el encontrar el otro día un pequeño vídeo en que se enseñaba a hacer recogidos en el pelo de una niña, me llevó a pensar que podía ser buena idea desarrollar en clase un taller de pelos.
Así que vimos en el aula la performance de Marina Abramovic y Ulay en que se ve cómo permancieron un montón de horas con sus cabezas unidas por una coleta compartida y, luego estuvimos hablando de la posibilidad de hacer el taller. 
La idea que trabajamos es dejar fluir absolutamente la creatividad, de tal forma que podamos realizar construcciones con el pelo, podamos colocarle objetos, cambiarle de color (mejor con sustancias no abrasivas y que se puedan retirar fácilmente). También será posible jugar a enlazarse unos con otros. Lanas, objetos, casi todo tiene cabida (comida, frutas a lo Carmen Miranda...). En la clase hay ese micro grupo de chicos que no tienen el cabello largo, así que aquí se tratará de un buen reto ver qué inventan.
Trabajaremos en equipo y también individualmente, con respeto de todos.
El cabello es un símbolo de fuerza, se corta para humillar y simbólicamente hay una larga tradición que indica la importancia del pelo y los atributos y valores culturales que ha ido encarnando en según qué sexo y sistema social (erotismo en las mujeres si se dejaba descubierto hace un tiempo, rebeldía en los hombres si se le permitía crecer, en bastantes contextos).
El trato dado al pelo, como a tantas otras cosas, ha ido cambiando y cambia y es diferente según dónde estamos. Es algo sencillo por otra parte, lo tenemos todos, y puede acomplejar si no se adecua a la moda del momento, al grupo de pertenencia. Por llevar el cabello inadecuadamente uno puede acabar hasta en la cárcel, dependiendo de dónde se encuentre.
Encontrar un peinado que nos identifica por encima de tendencias de la moda puede ser un gesto de reafirmación personal.
Y se puede a alguien tomar el pelo, por su pelo (pensad las bromas en torno a nuestro Sr. Trump y su panocha).

miércoles, 8 de febrero de 2017

Proyecto "Yo visto a mi maestra" #Dresslikeawoman

Con mi vestido del martes de la performance "Ente-Pato corporativo"
Leí una noticia, una nueva medida del Sr. Trump diciendo que pide a las empleadas de la Casa Blanca que se vistan como mujeres. Eso me dejó perpleja, luego estuve ojeando las fotos que han empezado a poblar las redes sociales en respuesta a tal petición. Con el lema #Dresslikeawoman diferentes mujeres colocaron imágenes de lo más variopintas acerca de lo que sería una estética de "mujeres".
Algunos datos físicos para que me puedan vestir
Eso me hizo recordar una performance que desarrollé con mi compañera María Román durante el curso 2006/2007 en la que trabajamos el asunto del uniforme de maestra, inventándonos cinco uniformes para vestir cada día de la semana, con el guiño de ir vestidas igual o con los colores intercambiados. A través de esta performance sencilla y que se instaló en el tiempo, observamos las reacciones ante la repetición de una vestimenta y en la reiteración en dos mujeres vestidas igual en el ámbito académico, dentro de una pauta de "normalidad". Eso nos hizo reflexionar mucho sobre la identidad de género y los papeles que se espera de cada uno. Intercambiamos en interesantes conversaciones en aquellas comidas en que nos encontrábamos en los espacios de la universidad vestidas de forma gemelar.
Pues bien, este Sr. Trump está consiguiendo reacciones muy creativas en el mundo del arte y como no quiere la cosa se está convirtiendo en fuente de inspiración. Suele pasar, ante las provocaciones que coartan libertades, los humanos tenemos una gran capacidad de reacción desde la poética.
El día siguiente a la noticia tenía clase de educación artística, así que me vestí con el uniforme del martes de la antigua performance que os comento, #Dresslikeawoman. Lo elegí porque era mi vestido favorito y además el año en que lo usé ese día tenía mi clase de sueños, otro plus a que me gustara tanto.
Y en la clase de educación artística de este año propuse lo siguiente:
Unas sencillas normas para vestirme
Que los estudiantes se encarguen de vestirme para las clases de los lunes. Llegarán con mi ropa y me cambiaré en el baño. Cuando termine la clase me volveré a cambiar y les devolveré la ropa. 
Pusimos unas normas sencillas para evitar sorpresas. Como unas instrucciones de uso.
Me siento muy motivada dejándome en sus manos, un poco como una muñeca a la que se le ponen vestidos, creo que va a ser un espacio brutal para la reflexión mutua.
Espero que nos sirva para indagar sobre imagen, cultura visual, identidad, roles en la enseñanza  y proceso artístico. Como laboratorios humanos que somos.
No se trata de disfrazarme, aunque pueden hacer lo que quieran, se trata de vestirme. Todos lo que nos ponemos los humanos es disfraz y nos etiqueta y nos mete en grupos definidos, todo. Es verdad que el hábito no hace al monje pero en general a alguien con hábito se le trata como un monje. A los judíos se les puso la estrella amarilla en la segunda gran guerra y luego se les intentó exterminar. A ver qué incuban y cómo nos sorprendemos cada semana.
Ojalá que la experiencia nos lleve por un camino de descubrimiento mutuo, en mi clase hay muchas mujeres, con lo cual espero también que la proyección de la sombra psíquica sea benévola, y su ánimus interno amoroso, de los pocos hombres que tiene el grupo también aguardo lo mejor.
En cualquier caso confío en ellos.

sábado, 4 de febrero de 2017

Receto diez minutos de baile en cada clase

Primera pizarra del año
La semana pasada iniciamos nuestra andadura en Educación Artística. Al final de la clase me sorprendí sin gorro que me cubriera el séptimo chakrita y creo que esto puede ser tendencia este año, dejar respirar y en confianza este territorio, permitir la conexión aérea...
En fin cada grupo tiene su energía. Doy gracias, todo es bueno.
Iniciamos y muy pronto quedó en evidencia que nos cuesta mucho dejar la vergüenza a un lado (la tóxica) sobre todo cuando se trata de fluir y de movernos frente a otros. Me acordé de lo que pasó el último año bailando para conjurar la bruja, lo pasamos muy bien, pero costó un poquito.
Las vergüenzas que arrojamos como pudimos
Estamos acostumbrados a llegar a clase y someternos a la silla y ahí permanecer estoicamente lo que haga falta. Normal, son muchos años aprendiendo este papel como para ahora cambiar de un día para otro.
Yo misma tengo mi vergüenza, ya lo he visto, porque cuando propuse un gesto performático de coger alguna cosa y lanzarla como para desembarazarnos de esa vergüenza castradora, tampoco yo me vi muy suelta.
Así que en fin, quedaron recetados para todos diez minutos de baile por clase. Cada vez será un grupo diferente que elija la música que le guste y ahí cada cual nos adaptaremos. Y la tribu bailará junta. Luego analizaremos las imágenes porque así trabajamos la cultura visual y rescatamos las perlas y los cardos.
Como iniciamos así con el baile, y enlazando con la cultura visual nos pusimos el lunes pasado a analizar la danza del Sr Trump y esposa (sí ya sabemos que se está hablando mucho del susodicho, qué le vamos a hacer) y observamos que la versión era la de Sinatra y lo distinta que es a la original francesa de Claude François, y vimos que el texto de Sinatra es oda al llanero solitario que lo hace todo "a su manera", y que versionando nuestro Rafael, le sigue. Y que la versión francesa es una oda al fingimiento y el desamor, y que todos los que la versionan son latinoamericanos (La Lupe, Gloria Lasso, Alberto Cortez)... Esto dio para reflexionar del aspecto cultural de las canciones, siempre presente, y de la identidad de los grupos humanos, presente en imágenes y en palabras.
Yo me pillé en un renuncio diciendo que me llamaba la atención que Claude François cantara algo así siendo hombre (derrotista y soportando un flagrante desamor) a su señora, y luego nos escuchamos una vez más y atentos la letra para tomar conciencia de que también podía tratarse de "su señor".
En fin que tenemos mucho camino por delante para poner conciencia y alegría al curso que se nos presenta en este tiempo de sol invictus.
Mis botas posbolonias también marchaban "A su manera". Si lo hubieran sabido...

martes, 10 de mayo de 2016

Educación artística, imaginario, performance viva

Estamos en la recta final de un proceso apasionante, este año hemos trabajado en educación artística con el cuento de hadas Blancanieves, nos hemos enfrentado al problema del mal, de la inocencia y a la forma en que los cuentos de hadas reflejan nuestra vida, y por ello continúan de plena actualidad. A lo largo de las clases, desde que observamos cómo afrontar el miedo que nos transmiten nuestros sueños con un antídoto, pasando por los disfraces que no lo parecen y los colores que imaginamos encarnan un arquetipo del cuento, a nuevos antídotos ante tanta maldad y muerte y un baile para conjurar un mal encuentro, hemos paseado y llegado incluso a realizar una salida arquetípica, poblada de experiencia, de performance de vivencia.
Ahora estamos aquí, terminando, concluyendo. Hemos aprendido a ponernos de acuerdo, cosa que no es fácil porque cada cual tiene su pequeño carácter. Pero lo hemos conseguido. Del grupo salió la idea de hacer un audiovisual que reinterpretara el cuento y de las iniciales imaginaciones donde ya nos veíamos entrando en Hollywood por la puerta grande (mi amiga Diana que trabaja allí en la escuela de cine nos colaría un poco), bueno pues de eso la cosa se ha ido haciendo proceso y proceso, y ha sido muy verdadero y muy paso a paso y cada cual puso la energía que sintió e invirtió el tiempo que quiso o pudo. Pues el tiempo es lo más valioso que tenemos.
El próximo jueves 12 realizaremos una acción, como propuso Silvia a la forma de las reuniones de adictos (o ex adictos) adaptada al formato aula. En esta acción Blancanieves y la bruja se transmitirán mutuamente su esencia y se harán una. La bruja se clarificará y verá que en sí tiene luz y capacidad de bien. Y Blancanieves se oscurecerá, y sabrá que si no es mala es porque no le da la gana, y que es fuerte, y que podría hacer mucho daño, pero mejor es que su energía sea justa para protegerse a ella y a los demás. No hace falta enfadarse. No nos enfademos, dejemos que se nos deslice la alegría y ante el mal, saquemos la firmeza, si hace falta que se vea nuestro fuego, pero sin enfadarnos.


martes, 19 de abril de 2016

Errancia arquetípica. La integración de los opuestos


Cuando planteamos una deriva arquetípica entre las actividades de este año estábamos ya trabajando los arquetipos del cuento de hadas Blancanieves. El proceso de incubación por parte del grupo ha sido fascinante y lleno de variaciones, ha pasado diversas etapas.
Ahora ya a las puertas de la experiencia tenemos el plan de viaje previsto. Ha sido decidido en el grupo y hemos construido unas normas para ser cumplidas durante la errancia así como unos códigos de nuestra experiencia.
No hacer daño a los demás
Cumplir las normas, no irse sin avisar
Se encuentra a Blancanieves hasta tres veces y se la deja ir

Pensando en las iconografías

La importancia de estar de acuerdo, solo un voto en contra de entre todos los que votaron
En la deriva habrá brujas y blancanieves, cada cual decidirá qué personaje arquetípico encarna. Y también una gama de un color para vestirse, puede ser cualquier color pero la gama ha de ser contundente (si es amarillo que quede claro, o rosa, o marrón o lo que sea). Las brujas llevarán pañuelo a la cabeza acorde a la ropa. Las blancanieves flores en el pelo tipo guirnalda o diadema. De esta forma se sabrá quién es bruja y quién es blancanieves.
Como seguramente tengamos un día fresco conviene proveer un abrigo acorde de color.
Todo el mundo llevará una foto de su cara con el nombre detrás.
Se utilizará para saber, por azar, a quién perseguir. Las brujas persiguen las blancanieves.
Además de esto se anima a llevar una pregunta escrita y guardada para que las imágenes simbólicas y demás formas en que lo inconsciente se manifiesta, nos hablen. Es conveniente releer la anterior entrada de este blog donde se explica el asunto de las derivas de forma genérica.
En la experiencia estaré acompañada por Mónica Aranegui. Juntas realizaremos una intervención performática paralela a las derivas y persecuciones del grupo con el que interactuaremos nosotras dos. 
Mucho ánimo e ilusión ante la épica experiencia que tenemos por delante, una auténtica unión de contrarios, matrimonio místico en el que esperemos, saldremos fortalecidos, más conscientes, más sabios, más felices, con más deseos de aprender.

jueves, 7 de abril de 2016

Preparando la deriva arquetípica Blancanievil



Unas pinceladas para ir contorneando nuestra errancia-deriva Blancanievil.
Lo he extraído de una propuesta del blog privado de arte terapia:

Propongo una errancia, una deriva arquetípica. 
A modo de ejercicio de conexión dentro-fuera-dentro.
Iniciamos desde un punto de salida.
Fijamos uno de cierre.
Comenzamos la marcha.
Observamos lo que ocurre en nuestro cuerpo, nuestras sensaciones (cosquilleos, dolores etc...).
Otras sensaciones (frío, calor, etc...).
Nuestros sentimientos.
Los pensamientos que afloren.
Relacionamos con lo que vemos fuera. Símbolos, imágenes, palabras. Objetos que encontramos, personas que vemos...
Podemos registrar en un cuadernillo, tomar alguna foto.
Podemos también llevar una pregunta apuntada a la espera de una respuesta.
La respuesta podrá llegar también en un sueño alguna de las noches siguientes, o como una certeza que sentiremos en el cuerpo.
Un ejemplo de errancia arquetípica (y esta nuestra aventura, vendrá Mónica Aranegui también).
La casa que nos habita, ejemplo de una errancia en compañía

domingo, 13 de marzo de 2016

La mala reputación del color rosa y una propuesta para el aula

En nuestra última clase cuando estábamos ya en ese tiempo tranquilo de la última hora de repente apareció el tema del color rosa, y a mi se me ocurrió proponer el día del color rosa, todos vestidos de rosa, con comida, objetos etc rosas, porque lo desarrollamos en talleres con otros colores y otros grupos y fue muy interesante.
La cosa es que primero la idea pareció gustar, pero enseguida se vio que había personas francamente incómodas, no les gustaba nada esto de venir de rosa. Estuvo muy bien porque dio pie a reflexionar. Efectivamente el rosa es un color denostado, se asocia a lo femenino y por tanto a la mujer. Aunque en el planteamiento la idea es que viniera todo el mundo de rosa (chicos incluidos) lo cierto es que aquello molestaba a las mujeres, porque a esa hora ya no había hombres en la clase. Pudimos ver cómo el color rosa es muy controvertido, por una parte, comercialmente y en tradición cultural se asocia a las niñas y se adjudica como color característico. Las tiendas están llenas de cosas rosas, y son para niñas. Para los niños el color es el azul, pero curiosamente, este color no resulta tan desagradable ni molesto y si hiciéramos un día del color azul tengo la sensación de que no produciría ese malestar, aun cuando sea el color atribuido a los varoncitos... ¿verdad que da que pensar? qué tendrá de malo y desagradable el color rosa... en sus diferentes versiones, del magenta primario más vibrante a un rosa palo, yo sinceramente no le veo lo malo por ninguna parte. Pero como está asociado a las niñas, pues lo vemos ñoño, nos parece estereotipado... y vuelvo a mirar el azul, y me inquieta. El azul no tiene mala prensa, es un color que nos hace pensar en tranquilidad, es un color elegante, lo usa todo el mundo... (el rosa no lo usa todo el mundo con naturalidad como el azul, aunque se hinchen las tiendas a vender cosas para niñas en florido rosa).
Me parece muy injusto, y una vez más, tengo la sensación de que se trata de un problema de poder, de autoridad de sexo-género detrás de este asunto del color. Cosa que sufrimos todos, hombres y mujeres, porque pensad en un hombre que le encante la gama de rosas y trabaje en un banco, por ejemplo. Podría parecer poco importante tanta historia por un color, pero detrás de este detalle hay ese valor cultural que no se dice directamente, a saber: lo adscrito a la mujer es inferior y por lo tanto degradante (podemos incluir aquí, color rosa, falda, tacones, maquillaje, etc todo lo que un hombre solo podría usar en condiciones carnavalescas o con una finalidad determinada que lo justifique). Y es algo de nuestra historia reciente, pues los tacones los usaban también los hombres en las cortes europeas antiguamente, y el color rosa también fue utilizado por ellos en ciertos ambientes aristocráticos (recordando sobre todo iconografías pictóricas, haced memoria).
Después de esta reflexión y esta oportunidad que apareció en la clase, y del comentario de otra compañera que indicó que si la performance se podía hacer sin sentirla (por el sentido performático que puede tener ir vestido de un color, si bien he de decir que performativamente es algo sencillo con una carga relativa, pero que depende, como se ha visto con el espinoso rosa), y otra más que dijo que si cada cual eligiera un color... pues bien, según el proceso que estamos siguiendo con el cuento de Blancanieves propongo lo siguiente:
  • Para la próxima clase del 17 de marzo, incubar un personaje del cuento y asociarlo a una gama de color, puede ser cualquier color, pero tiene que ser una gama de color. Entonces: un personaje del cuento al que le asociamos un color, venimos ese día vestidos de esa gama de colores, todo lo posible, es decir de cabeza a pies.
  • Llevamos también un objeto que nos atraiga por su color fundamentalmente y que consideremos podría ser un antídoto al peine envenenado, las joyas emponzoñadas, las flores mortíferas o la manzana fatal, según las versiones del cuento. 
En la clase mostraremos las gamas de colores elegidas, observaremos coincidencias en la asociación de personajes y/colores y también compartiremos esos objetos salvíficos.
Feliz incubación.

viernes, 11 de marzo de 2016

Sobre infancia, infantilismo, vergüenza y sinvergonzonería

Versión del cuento según los Grimm del año 1941
Ayer y siguiendo nuestro proceso de construcción de una nueva historia del cuento de Blancanieves, nos encontramos con varios conceptos importantes a reflexionar. Apareció el tema de la vergüenza cuando nos pusimos a realizar ese baile que conjurara a la bruja (no estamos muy acostumbrados a movernos en ambientes fuera de espacios rituales y ayudados de alcohol u otras sustancias). Ahí se trataba de bailar y verdaderamente sentir el baile y conjurar ese mal, porque todo había partido de un hecho sincrónico que lancé al grupo, y nos venía muy bien para la puesta en marcha de la energía arquetípica del cuento, una puesta en movimiento desde lo positivo.
Comencé a bailar con Daniella sin música, y luego con música fuimos animando a los demás, las compañeras se incorporaron poco a poco. Es normal la vergüenza con el cuerpo a estas edades jóvenes. Me acuerdo del libro de Shinoda Bolen sobre las ancianas, ancianas esplendorosas, que disfrutan, se ríen, no se quejan... no tienen la vergüenza paralizante de la juventud. También de Pinkola Estés en su libro La danse des grand-mères la danza de las abuelas, en este libro se cuenta que tradicionalmente la misa daba una presencia muy importante a la danza, cosa que luego se fue recortando hasta desaparecer, pero en la ceremonia nupcial "Il existe une tradition ancienne, qui veut que lorsqu'une fille se marie, les vieilles femmes essaient de tuer le marié avant qu'il gagne la chambre nuptial. Et leur arme, c'est la danse" (Existe una antigua tradición, que hace que cuando una chica se casa, las viejas tratan de matar al casado antes de que gane el lecho nupcial. Y su arma es la danza). Efectivamente la tradición que relata el libro es una en que las cuatro abuelas bailan con el novio hasta que lo dejan prácticamente exhausto, y es en ese punto donde le es permitido el paso a la compañía de su novia, a la que las abuelas dicen que está bien el marido, que ya lo han probado en el baile y piensan que podrá hacerla feliz. El poder de esas abuelas es enorme y su falta de vergüenza también, no temen la crítica, están por encima de eso, tienen enorme seguridad en sus viejos pero poderosos cuerpos, y mucha energía (bailan hasta derrotar a veinticinco jóvenes caballeros según el relato, incluido el novio). Sería bueno aprender de esta falta de vergüenza en la juventud para no perder oportunidades de disfrute en que permitirse sencillamente "ser".
Otra cosa es la sinvergonzonería, ahí lo que se juega es otra cosa, es la falta de límite en el respeto ajeno, es la burla de la ley que solamente se acata para evitar la pena, no por convicción ni por ética ni por solidaridad, el sinvergüenza no tiene más límite que su cobardía.
El otro importante asunto que apareció fue el infantilismo. Resulta que estamos en un mundo que estéticamente poblamos de imágenes dulces y amables para consumo infantil, estereotipadas, mientras por otra parte todo suena a violencia y a falta de valores. Los niños se crían en esta paradójica papilla cultural. En nuestro grupo no podía ser menos, por eso en la lluvia de ideas para el guión del cuento aparecieron algunas llenas de transgresión, de traspaso de límite, de supuesta anormalidad, y a la vez, y en su frente, otras de magia y suavidad. Se podía ver un interés por aligerar la carga y proteger al niño (quizás al niño interno) en estas visiones. Lo cierto es que no hay tal frontera entre niños y adultos, precisamente porque todos convivimos en un mismo espacio cultural, podemos proteger a los niños y educarles para diferenciar al depredador, a lo que hace daño, pero no podemos aislarles del dolor, la pérdida, la violencia, la injusticia, la frustración y el fracaso. Los cuentos tradicionales son enseñanzas para vivir, hasta no hace tanto el estatus de niño no estaba claro como ahora, y en una parte hemos avanzado en protección de la infancia pero también otras cosas se han desnaturalizado, sigue habiendo pederastia, no sabemos si más que antes, y también niños con el síndrome del emperador, pequeños tiranos sin límites. El abonitamiento, concepto que utiliza mi compañero Pablo Romero, es un síndrome estético de adultos que tratan de hacer un producto amable a los niños, pero verdaderamente hacemos de las criaturas nuestras cosas, los vestimos a nuestro gusto y les indicamos lo que ha de interesarles, es raro tenerles verdaderamente en cuenta desde su identidad preciosa y con la enseñanza de justos límites. 
No veo clara la frontera niños adultos, en lo más profundo del ser todo es permanente. Siento un sabio cuando me acerco a veces a un niño, o a un déspota, depende el caso. Y cuando es a un adulto, también en ocasiones encuentro una criatura malcriada y reactiva.
Es un gran reto versionar un cuento de hadas tan potente como Blancanieves donde juegan la inocencia y el mal un combate sin par. Y rehacerlo, desde una profunda incubación, puede ser un proceso maravilloso.

martes, 23 de febrero de 2016

La necesidad de abrir la brecha


Durante la clase en la que mostramos ese particular disfraz -que no lo parecía- poniéndonos en otra piel, llevando algo que normalmente no llevamos, realizando algo que no habíamos conseguido aun y volviendo positivamente a la infancia, lo que se produjo fue un abrir la brecha hacia el centro (del ser), pasando por ese paisaje vulnerable, pero que una vez aceptado y sanado, nos hace fuertes.
Lo que apareció en los diferentes discursos tuvo mucho de lo que las teorías psicoanalíticas junguianas mencionan como la sombra. Era lógico, ponernos en otra piel es una buena oportunidad para entrar en contacto con una parte propia proyectada en el otro, aun no vivida en el ego, pero que una vez integrada nos hace más completos, más capaces.
La experiencia nos hizo navegar por mares de emoción, donde hubo mucha empatía. Se trató de una experiencia verdaderamente arte terapéutica. Una aplicación de la arte terapia en la educación artística donde el grupo funcionó como contenedor de todas esas emociones. Fuimos uno/una  en los relatos en cada cuerpo/alma expuesta. 
Lo que se mostró no dejó de ser misterioso, la verdad profunda de cada cual solo compete a cada cual, afirmo otra vez, lo que pudimos hacer es a nuestra vez proyectarnos en cada compañero que tuvo la valentía de mostrar su transformación y compartirla.
Agradezco a todos por esa tarde inolvidable.

miércoles, 10 de febrero de 2016

El disfraz más sutil y contundente, ponerte en otra piel


En nuestra última clase, de repente, una compañera tomó consciencia de que estábamos por el tiempo de Carnaval y entonces propuso que viniéramos a clase disfrazados. Es verdad a los niños les encanta disfrazarse y a los adultos, con nuestro niño interno ahí apostado, pues también.
Entonces yo os conté el trabajo que hemos hecho alguna vez en que tomamos conciencia de que siempre vamos disfrazados, que cada prenda, cada gesto es cultural y a la vez una construcción muy propia y cómo en esas ocasiones, he propuesto a los compañeros que indicaran momentos de la vida para el que nos colocamos en un papel y una iconografía determinada... y decían: para ir a misa, para ir al baile, para ir de copas, para un funeral, para ir al médico, a la playa, a presentar un programa de la tele... qué divertido. Pero no lo sabían, luego sorteábamos los "para" y había que venir a clase del para en cuestión pero con la mayor coherencia posible, no fuera a parecer un disfraz.
Esta actividad es realmente muy divertida e interesante, se ven muchas cosas, caemos en la cuenta de muchos aspectos visuales que están ocultos en gestos inconscientes.
Pero esta vez, vamos a ir más allá, un paso más, más sutil, más profundo, mis valientes.
Vamos a buscar traer el próximo jueves, vestidos y uncidos de otra identidad, porque llevaremos algo que no llevamos normalmente, haciéndonos pasar por un otro (en toda coherencia), que nos haga sacar de su guarida al niño interno y que se alegre. Poniéndonos en la piel de otra persona, de algo que no somos normalmente pero que hemos deseado y hasta ahora no hemos conseguido.
Ha de ser muy sutil, es así, es un disfraz pero no lo ha de parecer, solo los que nos conocen lo van a notar.
Nos habitan tantos personajes, tantos yo están en nosotros... saquemos de la sombra un aspecto y que se haga la luz.
PD como os he estado indicando en facebook recomiendo mucho ir asumiendo esa identidad días antes para que adquiera la normalidad necesaria, la "normalidad" es fundamental en estos casos.

Sobre los contenidos de la asignatura: alimentarnos y digerir bien para estar felices


Querida familia, dada la perplejidad que imagino que a algunos suscita el tipo de fluir que utilizamos en el desarrollo de las clases. Frente a la preocupación por los contenidos y para un mejor aprovechamiento, aunque yo os veo utilizar vuestros cuadernos de bitácoras en clase, os animo a que no dejéis de apuntar los asuntos que vayan surgiendo en nuestra hoja de ruta. Estos servirán para que profundicéis después en vuestros blogs. Podrán ser motivo de retroalimentación para volver sobre los temas que consideremos más importantes, a profundizar y mejor disfrutarlos.
Así nuestro proceso de aula estará verdaderamente vivo, teoría-práctica-respiración-emoción-pálpito
La creatividad no puede crecer que en un terreno bien regado.
Yo tengo mi propio cuaderno donde apunto a posteriori las cosas más importantes que pasaron y subrayo los temas abordados, algunos con la sensación de que volveremos a ellos, por la importancia que tienen:
Así es la educación artística desde la interdisciplinariedad, la cultura visual, la producción de sentido y la educación emocional.
Mirad algunos asuntos que voy apuntando:
  • Conocernos, cultivar el mundo interior.
  • Mirar al otro a los ojos, ponerle verdadera atención. Sentir que lo que expresa también me identifica.
  • Las pesadillas, los malos sueños que traen importantes mensajes, la forma en que compartimos este imaginario.
  • Los miedos, frenos y ayudantes en el vivir (alertas del instinto).
  • Antídotos. El poder de la imagen en la construcción de estos conceptos. Objetos-imagen.
  • Lo que dio de sí un taller en un aula de doctorado y el trabajo con los miedos y las amenazas.
  • Decidir hacer un atrapa-miedos gracias a lo que los niños de cinco años inventaron tras un proceso importante en que trabajaron con sus propios sustos.
  • El mundo símbolo y el ritual encarnado en las performances (y vamos paseando por varias desde las mías posbolonias, a Marina Abramovich, Nieves Correa, Mónica Aranegui...). Vemos que la performance se une a la vida, porque hablamos de abrazos y aparece Mónica, hablamos de dolor de amor (el peor el que produce el psicópata) y aparece Marina.
  • El poder de la relajación y las visualizaciones, experimentamos dejar salir el humo negro y llenarnos de luz y energía positiva.
  • El problema del mal y su presencia en la escuela (el bulling y el caso del niño que se ha suicidado), la psicopatía, la no- empatía, en la vida social y en la vida íntima.
  • El mandala como imagen del centro, figura mágica y protectora, poderosa.
  • El fluir unido al trabajo creativo, cuando el tiempo se pasa volando en una clase.
  • La máscara social, el producto del ego, miríada de subproductos, el ego onírico y sus tantas máscaras.
  • ¿Qué es un disfraz?
  • El poder de hacer asamblea y disfrutarlo dos veces si es posible, cada clase.



Algunas indicaciones para el trabajo en los blogs de equipo, el vídeo final y la evaluación

A la hora de organizar la estructura de vuestros blogs os hago unas recomendaciones:
  • Es importante personalizar con una imagen de fondo. Recordad que lo que generalmente se ve es un conjunto estético, por eso muchas imágenes fragmentadas suelen hacer perder fuerza y confunden.
  • Cuidad la estética. Los colores que utilicéis para fondos, y las letras. Lo más importante es que se vea bien. Los blogs son para leerlos.
  • Si utilizáis imágenes hay que decir la procedencia, si son vuestras lo decís. Si son sacadas de internet copiáis el link y ponéis la fecha en que la encontrasteis, porque en internet las cosas a veces desaparecen. Con vídeos lo mismo.
  • Si os inspiráis en textos citad vuestra fuente. Siempre es preferible que elaboréis utilizando vuestras palabras. Si copias directamente, colocadlo entre comillas y citar autor, libro y página.
  • En los blogs voy a apreciar el nivel de profundización en las reflexiones. Así mismo el nivel de complejidad y profundización en la utilización de las imágenes (criterio a la hora de usarlas). Y la continuidad.
  • Cada integrante del grupo firma sus entradas con nombre y apellidos (mejor si se dio así de alta en google y sale automático).
  • En la barra horizontal deberían estar en pestañas una página con cada miembro del grupo con su nombre y apellidos, dentro una fotografía donde se le pueda reconocer, al final linkaremos el vídeo de cierre como proyecto de la asignatura que será un trabajo de no más de tres minutos y una reflexión escrita abajo del link del vídeo. 
  • El vídeo se inspirará en lo tratado en las clases, es absolutamente personal, se valorará profundidad conceptual, estética y adecuación a la asignatura. 
  • Os recuerdo la nota final será un 50% trabajo grupal y un 50% individual (vídeo). Hay que superar ambos para aprobar la asignatura.
  • Aunque nuestro horario se trame en flexibilidad, la asistencia a clase es imprescindible.

Feliz viaje por los blogs.

domingo, 31 de enero de 2016

¡Miedo, miedete, vete, vete, vete!

Una de las plantas que conservo y que contiene la "amenaza"
En nuestra última clase de educación artística recordé el estupendo trabajo que Inmaculada González desarrolló con sus niños de cuatro años. Después de la experiencia desarrollada en nuestra clase de doctorado sobre rituales y miedos de la que tenemos una publicación Texto de investigación sobre "La amenaza" Inmaculada trabajó en su aula de infantil con los miedos de los niños. Había preguntado a los padres y esta era la principal inquietud, antes de las rabietas y los celos, así que se animó a poner en marcha el proyecto. Lo hizo con la sensibilidad que Inma tiene, a partir de las propuestas de los niños y sintonizando con ellos. Cuando les preguntó por sus temores los niños comentaron de muchos y variados miedos: brujas, lobos, quedarse solos, fantasmas... luego se dedicaron a dibujarlos en hojas especiales, todos excepto una niña "carismática" que dijo no tener miedos. Luego de juntar una buena cantidad de dibujos sobre esos miedos, es decir, tenerles a la vista, estuvieron varios días debatiendo cómo hacer después para deshacerse de ellos y sobrepasarlos, al final se les ocurrió hacer un sobre súper bonito, meterles dentro y luego ponerlo en la clase en un sitio estratégico para que vinieran los piratas (un niños significó que efectivamente los piratas son ladrones) creyendo que era un tesoro y se los llevaran. Fueron metiendo en el sobre los dibujos siguiendo el ritual del ¡miedo miedete, vete, vete, vete! cada vez que colocaban un dibujo en el sobre, y aquel descansó en su lugar estratégico hasta que un día desapareció.
Pena que cuando se vio que ya no estaba el sobre y todos los niños brincaban de alegría, la niña carismática, que no tenía miedo y había dibujado mariposas y princesas, y luego brujas pero porque le gustaban también (cuando vio a los otros niños dibujarlas, no por que se le ocurriera a ella de inicio), pues dijo que ahora era ella la que tenía miedo y que no había funcionado el ritual.
Menuda faena, menos mal que a otro de los niños se le ocurrió que podían hacer atrapa-miedos como medida de excepción, y así acabar con el problema.
Los hicieron, se los llevaron a sus casas y la cosa terminó en paz y bien.
Es ahora releyendo el texto que me he dado cuenta que el comportamiento de la niña que primero no tenía nunca miedo y después de que los demás solucionaran el suyo les estropea el tinglado podría cuadrar con una estructura psicopática, esto suena brutal al referirse a un niño y evidentemente me faltan muchos datos, pero no podemos olvidar que los casos de bulling que se dan en la escuela probablemente están orquestados por niños que no tienen empatía y que incluso disfrutan viendo sufrir a otros. El profesor Iñaki Piñuel es experto en este tema y tiene una amplia bibliografía al respecto de esta pandemia social. En mis lecturas de las memorias de prácticas este año encontré una referencia en la anécdota que contaba una estudiante de un niño que se quejaba siempre de ser empujado en el patio y él a su vez era muy poco popular y tendía a ir chocando sin control con otros niños (todos de cuatro años). Investigando la situación, mi estudiante relata que vio que era un mismo niño el que golpeaba siempre al quejoso y a su vez tuvieron que observar durante días hasta comprender que un tercero era el jefe que organizaba toda la trama y explicó "como una pequeña mafia".
Escalofriante y a la vez muy expresivo de lo que ocurre en los centros escolares y nuestra responsabilidad de detectar conductas violentas o manipuladoras lo más precozmente posible.