miércoles, 20 de mayo de 2020

La energía performática y la conexión con lo intangible




El curso pasado fue muy performático por el planteamiento de las clases temáticas y, la forma en que los estudiantes se implicaron e hicieron suyo el espacio/tiempo de nuestros encuentros.
Trabajamos de forma transversal muchos temas, hubo meriendas, visionado y análisis de series, propuestas de vestimenta e instalaciones, músicas y bailes temáticos y muchos debates.
En medio de este hervir de la creatividad nos reunimos un día para realizar la grabación de una performance cuando en un intermedio y al posar para la foto, las capuchas que normalmente se llevaban puestas del revés y tapaban la cara, se bajaron para mostrar apenas los ojos.
Ver esta imagen hoy es estremecedor. Porque implica directamente una referencia a lo que se ha convertido en nuestra realidad. Hoy más que nunca pues llevar mascarilla se acaba de convertir en obligatorio en nuestro país.
Presiento que en el espacio de la producción artística y en las sinergias colectivas con fuerte impacto creativo se produce lo mismo que en los sueños. Lo inconsciente se manifiesta. Para lo inconsciente el tiempo no existe y hay una virtud por la cual podemos avanzar acontecimientos, que llegan a nuestro onírico y que quizás en ese momento no podemos situar, no lo comprendemos. Estoy pensando en los sueños de los pacientes de Jung, en el período de entre guerras, que barruntaban los horrores de la Segunda Guerra Mundial. 
Pienso que de alguna forma, en esa primavera hace un año, conectamos con una realidad que viviríamos en ese presente eterno que significa lo inconsciente, y sin saber, solamente con el poder de la intuición, se materializó en esa imagen, como un juego.


lunes, 27 de abril de 2020

Realizamos una « Performance Confinada »

Cada año me gusta felicitar la primavera con  una imagen y el lema « primavera feliz »
Este año esta fue la fotografía. Es la misma máscara con la que salgo a la calle cuando tengo que hacerlo
Una performance no es hacer teatro. Una performance es un gesto visual en el que interviene nuestro cuerpo. Una performance es algo cercano a un ritual. Una performance no puede salir mal, porque se hace desde la verdad de hacerla. Una performance es algo que está inscrito en la vida. En la performance interactuamos con los otros, que pueden no comprender o dar un sentido distinto al que para nosotros tiene la performance que estamos haciendo.
Justamente en nuestro último día de clase hablamos de performances y os mostré algunas de las que he desarrollado en la Universidad y en las que participaron compañeros de otros años. Una performance puede ser individual o puede ser colectiva.
Los niños pueden hacer performances y de hecho les es muy natural, porque los niños pequeños son criaturas simbólicas de forma natural, como podemos ver en los dibujos que hacen.
Las performances nos acercan a los símbolos y a lo sutil y delicado. Aunque también hay performances grotescas y brutales. Porque la performance es también un retrato de su autor.
Os animo a hacer una « Performance confinada » y registrarla por medio de fotografía o vídeo, de no más de un minuto. Podrá ser individual o colectiva. La incluiréis en vuestros portafolios y si es colectiva lo indicaréis. También me enviaréis las imágenes o vídeos a mi email: bandeirapilar@gmail.com 

Inventamos una actividad de educación artística para niños pequeños a partir de un cuento de hadas

Un espacio para los cuentos de hadas en mi casa
Propongo que inventemos una actividad para realizar con niños pequeños y la llevemos a cabo nosotros o con algún niño si lo tenemos disponible y quiere. 
La actividad la podemos crear de forma individual o en grupo. Partiremos de un cuento de hadas que podemos elegir libremente. Entendemos por cuento de hadas, un cuento tradicional, de alguna de las antologías que conocemos (Perrault, Grimm, Andersen...). 
La actividad será dentro de los presupuestos de la Educación Artística: daremos importancia al proceso, a la experimentación. Podremos trabajar valores y cuestiones de género a través de nuestra propuesta. No intentaremos hacer algo « bonito » ni estaremos pendientes del resultado.
Las imágenes y documentación de esta actividad aparecerán en nuestros portafolios personales. Si la actividad la hemos hecho en grupo lo indicaremos, pero expondremos nuestra opinión particular sobre el asunto.

Hacemos un collage a partir de un sueño. Y algo más

Mis últimos cuadernos de sueños
Durante la noche soñamos varias veces, no siempre nos acordamos, pero los sueños siempre están ahí. Si prestamos atención podemos empezar a escribirlos. La cosa puede comenzar por colocar un cuaderno junto a la cama, e iniciar el ritual de escribir al despertar la sensación que conservamos de la noche, alguna imagen, o un sueño si lo recordamos.
Los niños tienen una gran capacidad para conectar con sus sueños. En las familias en que se da importancia al onírico es muy normal que los niños los compartan en la mañana. También es un estupendo tema para tratar en el tiempo de « asamblea » en la escuela.
Los sueños son una gran fuente de autoconocimiento y un espacio maravilloso para que nuestra creatividad se alimente.
Propongo una actividad a partir de los propios sueños:
- Escribir un sueño nocturno (de los últimos días o si no nos acordamos rescatar un sueño antiguo).
- Hacer un collage o un dibujo en el que intervenga también la técnica del collage. Sentirse libre en la confección.
- Realizar un pequeñísimo vídeo utilizando esta imagen. Puede durar apenas un minuto. Puede ser una pequeña narración que se graba mientras se visualiza la imagen. Puede ser un vídeo que se hace en equipo utilizando las creaciones de los compañeros del grupo.
- Los vídeos se suben al blog (Cada uno en su portafolio aunque si es grupal se me indica) y se me envían también por email para que pueda guardarlos. Se envían a bandeirapilar@gmail.com


domingo, 5 de abril de 2020

Realizamos un diario visual del confinamiento, con fotos o vídeos...

Mi diario visual de confinamiento « efecto confinamiento »
Cuando este año comenzamos las clases y vimos la cuenta de Instagram llamada « Eva Stories » no sabíamos lo que se nos venía encima. La historia que relata este proyecto se desarrolla entre febrero y  junio de 1944 y a través de pequeños vídeos, cuenta la vida de Eva, imaginando cómo ella lo habría relatado con imágenes si hubiera podido, porque quería ser fotógrafa.
En clase se debatió sobre este asunto y no estaba claro si en una situación semejante habría la presencia de ánimo para hacer tal cosa.
La paradoja del destino es que en marzo de este año nos hemos visto confinados en casa, y llevamos ya tres semanas. No pretendo comparar lo que nos está pasando con la historia de Eva, no literalmente, porque ella acabó muerta en un campo de concentración y ahí había un enemigo muy claro y una guerra directamente.
La cuenta de Instagram « Eva Stories »
Ahora se está utilizando un lenguaje bélico, pero no hay un enemigo claramente a la vista, hay un virus que no se ve. Y una situación extrema, de miedo, de angustia, de impotencia, para la mayoría, y de alto riesgo para el personal sanitario. Pero tenemos comida y muchas comodidades, nada que ver con una guerra al uso. Aunque está muriendo mucha gente y en soledad, cosa que es terrible.
Para las generaciones que hemos nacido tras la posguerra, esta es la situación colectiva más dura de nuestra vida, no comparable con ninguna otra. Yo nací aun en dictadura y me acuerdo, pero no es comparable con la prueba que ahora estamos viviendo, ahora nuestra capacidad de acción es muy limitada, y en teoría vivimos en democracia, aunque las calles están desiertas y las patrullan policías y militares.
Puedo imaginar lo duro que tiene que ser para los jóvenes que se están teniendo que enfrentar a esto sin ningún referente anterior.
Bien, desde que comenzó la situación yo he ido subiendo a mi cuenta de Instagram imágenes y algún vídeo que he titulado « Efecto confinamiento ». Animo a quien así lo sienta a que haga lo propio, por una parte recuperando las imágenes o vídeos que viene haciendo desde que empezó esto, y continuando mientras dure este estado de cosas. Se trata de una sugerencia, de una actividad voluntaria, para quien así lo sienta y le sea bueno.

viernes, 3 de abril de 2020

Visitamos una exposición virtual y dibujamos un poco



ACTIVIDAD 1:
Visitamos una exposición virtual, preferiblemente de arte actual, os animo a buscar en páginas de instituciones como Matadero de Madrid, La Casa Encendida, Fundación Telefónica, Exposiciones temporales del Museo Reina Sofía, Tabacalera... después incluimos en nuestro portafolio una reflexión y explicamos cómo lo plantearíamos para una visita con niños.

ACTIVIDAD 2: 
- Dibujamos del natural. Nos fijamos en algún elemento que sea de nuestro interés en casa, puede ser una planta, un objeto, una persona, y delimitamos un fragmento de esa realidad, observamos con detalle y dibujamos sin juzgarnos con los materiales que tenemos. Tratamos de hacer algo que se base en eso que vemos con fidelidad a lo que vemos. 
- Dibujamos del natural pero interpretando. Nos fijamos en algún elemento que sea de nuestro interés en casa, puede ser una planta, un objeto, una persona, y luego dejamos que lo que estamos viendo nos traspase interiormente y fluya una imagen interna, es decir, no tratamos de dibujar lo que estamos viendo, sino lo que sentimos y nos provoca. No nos juzgamos y dejamos que fluya libremente. Utilizamos los materiales que tenemos.

lunes, 16 de marzo de 2020

Coleccionando pequeñas cosas mientras el tiempo pasa



Hola, os he puesto esta imagen de playa y mar porque en estos momentos en que estamos limitados en nuestro movimiento a mi, ir a ver y respirar el mar, es lo que más echo de menos. Llevaba algún tiempo pensándolo, que en cuanto pudiera iba a ir. Y ha pasado esto.
Estamos en un momento extraordinario para apreciar desde las más pequeñas cosas, a otras más grandes, o quizás comprender que son enormes, las más pequeñitas. Yo vi por primera vez el mar con ocho años. Alguna generación anterior a mi lo vieron mucho mayores. Mi primer avión lo tomé con 30 años. Era otra época. Nos hemos acostumbrado de hace tiempo a que todo era relativamente fácil y posible, por lo menos para los más privilegiados de entre nosotros, de los que me siento formar parte. Ahora de repente, no puedes ni salir a pasear, ni a correr, ni a ver a una amiga, ni a la familia, ni mucho menos ir a ver y oler el mar.
Así que estamos teniendo la oportunidad de prestar atención a las pequeñas cosas. Es un gran salto cuántico y estético también esto que está pasando.
Y en sincronía con este pensamiento llegó el precioso vídeo de mi compañera Clara Megías en que nos enseña cómo hacer colecciones con pequeñas cosas, para despertar la sensibilidad estética en los niños. Yo voy a hacerme mi colección aprovechando que seguiré haciendo una limpieza de primavera pues llevo tiempo en ello. Os animo a que también hagáis vuestra colección y la compartáis en vuestros blogs.

miércoles, 11 de marzo de 2020

Antídotos de educación artística

Cómo tener confianza en tiempos pandémicos

Actividades de Educación Artística a desarrollar en casa y durante el tiempo de moratoria de clases (sustituyendo las actividades del 16 y del 23 de marzo).
1- Empezamos escuchando el siguiente vídeo y realizando la visualización/meditación que indica.


2- Habremos buscado una fotografía en que aparezca nuestro cuerpo completo.
A partir de esta fotografía realizamos una silueta de un tamaño como de DINA-3 (puede ser también algo más grande, lo importante es que sea de un tamaño suficiente que nos permita trabajar sobre ella).
La silueta la duplicamos para tener la parte anterior de nuestro cuerpo y la posterior. Concentrándonos en nuestra memoria de vida y con un código que nosotros entendamos, vamos a señalar, con texturas, colores etc... cada una de estas cuestiones (inventamos el código personal secreto antes).
  • Lugares de nuestro cuerpo que nos gusten
  • Lugares de nuestro cuerpo que nos disgusten
  • Lugares de nuestro cuerpo que nos hayan dolido o nos duelan regularmente, vulnerables
  • Lugares de nuestro cuerpo que nos guste nos toquen
  • Lugares de nuestro cuerpo que no nos guste nos toquen
  • Lugares de nuestro cuerpo que recuerden memorias diversas por accidentes, caídas o enfermedades, o lo que sea
  • Lugares de nuestro cuerpo que recuerden eventos positivos del tipo que sea
Terminado esto observaremos las siluetas, delante y detrás y reflexionaremos sobre lo que vemos. En estas siluetas estará marcado mucha de nuestra historia de vida, podemos también colocar referencia a los años en que ocurrió tal o cual evento de alguna forma que nosotros entendamos.
Con que lo comprendamos nosotros es suficiente, no hace falta que lo entienda nadie más. Si en algún momento no nos seguimos cómodos con el proceso, lo paramos.
En el dossier de la asignatura incluiremos una reflexión y la imagen de ambas siluetas delante/detrás, no hace falta detallar cuestiones personales, expresar solamente lo que se quiera y en el sentido de cómo el proceso nos gustó o no, si podemos hacerlo o no con niños y desde qué edad.
Esta parte de la propuesta si la desarrolláramos en clase la habríamos realizado en papel continuo tumbándonos en el papel para que otra persona nos dibuje la silueta y luego y a partir de ese soporte trabajar los mismos puntos enumerados antes. Indudablemente el tiempo en clase no permite algo muy profundo y en una sola silueta concentraríamos parte delantera y trasera del cuerpo.
Si tenéis papel para hacer vuestras siluetas a gran tamaño también podéis hacerlo así en casa.

3- Podemos volver a escuchar- visualizar la meditación taoísta de la sonrisa interior (link compartido arriba).

4- Utilizaremos un muñeco preferiblemente que tengamos en casa o que nos de alguien para no comprar. La idea es convertirlo en un mini-yo empoderado, de tal forma que en ese mini-yo las debilidades se conviertan en fortalezas, lo que nos gusta de nuestro cuerpo se potencie, y lo que nos disgusta se transforme en positivo. Los dolores desaparezcan etc. Nos sentiremos identificados con el mini-yo que habremos personalizado absolutamente.
En el dossier de la asignatura compartiremos imágenes de nuestro mini-yo transformado y una reflexión acerca del proceso, de lo que pensamos que hemos encontrado de positivo y si creemos que podemos aplicarlo en niños y de qué edad.

Sugerencia: Realizar esta actividad con niños de la familia, hermanos, padres, abuelos etc... que se animen a hacerlo también, silueta y mini-yo empoderado, cada cual hace lo suyo pero nos ayudamos unos a otros y lo compartimos en familia.

jueves, 5 de marzo de 2020

Hacer una performance para tomar conciencia

Propuesta performática a distancia de la artista italiana Mónica Mura

Desde ayer miércoles y hasta el viernes estoy participando en un Congreso en la Facultad de Bellas Artes sobre performance. En este evento he descubierto la propuesta de performance a distancia de la artista Mónica Mura. Me parece muy interesante. Se trata de intercambiarse con otra persona de sexo diferente la ropa o bien algún objeto y llevarlo con normalidad. La clave es no sentirse disfrazado.
Me parece una propuesta fantástica para desarrollar en el aula de infantil, que los niños jueguen a intercambiar su ropa. Los niños desde muy pequeños son vestidos con connotación sexo/género. Aún hoy el azul niño/ rosa niña está presente en el imaginario popular de forma más o menos consciente. 
Animo a mis estudiantes de educación artística a que reflexionen sobre ello, lean el cartel propuesta de Mónica Mura y se planteen hacer algo así ellos mismos, para poderlo hacer también con niños. 
Se trata de que los niños puedan convivir con el uso de las piezas del guardarropa desde la diversidad de los objetos, dejar de estigmatizar como ropa de mujer o ropa de hombre (la falda por ejemplo, que los hombres no se atreven a usar de forma normal, solo en carnaval y con sentido irónico).

miércoles, 26 de febrero de 2020

Somatizar con una película como detonante y hacer un Orlan sin pasar por el quirófano

El pasado lunes sí que somaticé de veras. Habíamos terminado de ver la película La lengua de las mariposas, esa maravillosa obra de José Luis Cuerda y tenía el corazón en un puño. Bajamos al aula de arte y no me quitaba el frío del cuerpo, pensé que era por la película pero que se quedaría la cosa ahí. Pero no. Me fui sintiendo mal, revuelta. Fui al baño con una especie de cólico y no me dio tiempo a reaccionar, me desmayé y me di un porrazo considerable. Me desperté de una especie de visita al paraíso -siempre me pasa cuando me desmayo, la última vez fue en el 2015- una tremenda sensación de paz y confianza. Si la muerte es eso, no está mal.
La cosa es que después me toqué la frente y noté una protuberancia bestial, me miré en el espejo y realmente parecía una especie de cráter picudo o un cuerno. Me había hecho sin pasar por el quirófano un Orlan (Para quien no la conozca que ponga en Google « Orlane performance »). Salí del baño. En el rellano entre clases se encontraban algunos compañeros, ya siento el susto que les di cuando me levanté el flequillo. Fueron muy amables. Llamaron al Sámur y yo que no voy nunca al médico tuve que ir. Mis estudiantes también fueron muy amables, aprecio el gesto de los que se quedaron hasta bien tarde preocupados por mi. Luego tuve la suerte de encontrar a mi amiga Carmen que me acompañó a La Paz, allí me aplicaron el protocolo, me hicieron una analítica, etc etc y en el informe escribieron que no me desmayé y que puedo tomar paracetamol si me duele la cabeza (les dije que me desmayé y que soy alérgica al paracetamol por supuesto).
Ayer pasé el día en la cama, sin comer, dormitando. Hoy he empezado a sentir que recuperaba fuerzas. Todo este tiempo no he parado de recibir presión de la universidad y sus mil tareas, me he tenido que imponer a mi misma para quedarme en casa y no salir ante el peligro de derrumbarme en la primera esquina.
Creo que lo que me ha pasado ha sido un tipo de somatización brutal y definitiva de lo que resiento que la universidad se ha convertido en los últimos tiempos. Un lugar muy tóxico. Las profesiones vocacionales son las que tienen más burn-out. He empatizado con el profesor de la película que vomita tras sentir que llega la guerra y por tanto la brutalidad y el mal, porque como él dice el infierno está aquí. 
Sé que tendré que poner más conciencia, para saber cuidarme bien y protegerme mejor de los malvados. Centrándome en apreciar las personas de buen corazón pues es lo más importante en esta vida. Mis estudiantes futuros maestros también convendría reflexionaran acerca de los riesgos que nuestra profesión entraña.

martes, 18 de febrero de 2020

Somatizar un aula/ Ser insensibles a los horrores visuales

Obra de William Blake de la exposición de la Tate Britain , Londres, la pasada Navidad
Ayer cuando empezó la clase “teórica” de Educación Artística, estaba yo sentada en uno de los pupitres en la parte delantera del aula. Un aula clásica donde los estudiantes normalmente ven el cogote de sus compañeros. Un aula con espacio para que entren como noventa estudiantes más o menos. Al inicio me costó empezar a hablar, se puede decir que “somaticé el aula”, sentía un tipo de vértigo, de mareo... como me suele pasar a veces, cuando lo verbalicé el malestar fue desapareciendo (dije que el aula me parecía un circo romano, ¿dónde estaban los leones... ?).
En sí el espacio no tenía nada de particular. Se trata de una clase “de toda la vida”, podría decir de muchas vidas porque por aulas de este tipo han pasado generaciones desde hace siglos.
Sorprendentemente, una vez pasado el jamacuco inicial, empezamos a entrar en calor. El debate comenzó a partir del visionado de las Stories de Eva que cuenta en Instagram las últimas semanas de vida de Eva Heyman. Reflexionamos acerca de si, de tener semejante tecnología, Eva habría realizado tal reportaje... y derivamos a un tipo de debate eléctrico en el que el problema del mal se manifestó abiertamente. 
Vivimos tiempos apocalípticos, y también es cierto que la anestesia ante los horrores siempre ha estado presente entre los humanos. Los devorados por las fieras en ese tiempo que me inspiró inicialmente el aula o, los espantos que salen hoy en el telediario con toda normalidad y ante los que nos insensibilizamos son parte de dinámicas culturales del mismo estilo. 
Claro, en la tele no lo estamos viendo en vivo y en directo... pero personalmente tengo un umbral muy bajo de resistencia a las imágenes salvajes, y me doy cuenta de que los humanos somos capaces de absolutas tropelías. 
Anoche internamente celebré que se pudiera arrancar un debate semejante, por incómodo que pudiera resultar. Pienso que en la educación hace falta mucha conciencia, como en general en la vida, y es en el espacio donde se crea la educación del futuro que podemos avivar la llama de la conciencia, atreviéndonos a mirar ahí donde las oscuridades nos podrían hacer girar la cabeza.

lunes, 17 de febrero de 2020

¿Seremos capaces de quedarnos mirando un pequeño animal casi media hora... ?

Una hormiga le piensa y le llama por su nombre, dibujo de mi hijo con cinco años

Ayer mi hijo me compartió el vídeo que copiaré abajo.  Creo que todos sabemos que vivimos en una sociedad híper veloz, híper estresada, donde no paramos de diagnosticar niños con síndrome de híper actividad, sin darnos cuenta de que están reflejando lo que es nuestro entorno. Apenas nos paramos para escucharnos a nosotros mismos, como para pararnos a escuchar a otros. Y lo que es más tocado cada día es nuestro teléfono móvil (lo tocamos más de 2000 veces, increíble... ).
Para mi fue muy significativo ver este vídeo, a pesar de que al escucharlo nos demos cuenta de que habla de cosas que ya sabemos en su mayor parte, pero se nos olvidan.
Me dio la oportunidad de hacer memoria y recordar cuando mi hijo era pequeño, y cómo él me enseñaba el milagro de quedarse fascinado por las pequeñas cosas. Cómo también me hacía de espejo de mis propias quiebras... los niños son siempre un milagro, lo que pasa es que no siempre sabemos verlo. Animo a ver el vídeo, para recordar lo que se nos olvida y que tanto importa para vivir bien.

martes, 11 de febrero de 2020

¿Qué es esto de someterme al Bolonio? ¿Qué está pasando?


Cuando terminé las clases de Educación Artística el año pasado, y tras reposar el incremento de estrés fin de curso que solemos sufrir todos, me sentí muy satisfecha haciendo balance de lo que habíamos construido juntos. Disfrutamos de sesiones muy participativas, donde los estudiantes compartieron su entorno y consumo visual y pudimos analizar capítulos de series desde la transversalidad, realizamos actividades participativas, performáticas, integrando música y meriendas. Todo ello en un clima de debate y de creatividad.
Es cierto que se trataba de un grupo muy competitivo y por otra parte entregado. Yo estaba por lo tanto muy agradecida con lo que tuvo lugar y aprendiendo también de mis errores y de los tiempos en que seguramente me entusiasmé por demás con las actividades y pudieron sentirse abrumados.
Bueno la cosa es que cuando en algún momento después leí las evaluaciones anónimas me quedé impactada con que un buen número de ellos se sentía frustrado porque con el sistema abierto en que el estudiante regulaba sus tres horas y media de asistencia a clase, sentían haber perdido contenidos y experiencias (se habían perdido lo que pasaba cuando no estaban en clase, cosa que por cierto se debatió en su día, pues en la vida siempre estamos eligiendo y si estamos en un lugar no estamos en otro), además la forma de trabajar elaborando a partir de sus demandas y acompañando ese proceso de forma abierta, aplicando el programa de una manera muy creativa, les daba la sensación de que habían perdido algo del programa oficial.
La verdad que como soy una maestra vocacional y me gusta mi trabajo, leer estos testimonios me dejó pensando. Y me dije que quizás, todos estos años en que llevo en ruptura con el estricto sistema Bolonio, quizás requieran ser revisados.
Compartiendo una silla
Se suponía que Bolonia iba a posibilitar la individualización en el trato con el estudiante, pero la realidad es que con Bolonia los grupos aumentaron su tamaño. La flexibilidad en el tiempo de clase se me ocurrió al ver que tenía más de 60 personas matriculadas, y que en principio ese enorme grupo tenía que permanecer junto dos horas enteras en el llamado tiempo de “teoría”. Pero en nuestra área, la teoría no va sola, está fuertemente enraizada en la práctica, y para debatir, en un grupo tan numeroso me parecía muy complicado.
Este año las matrículas ya llegan a casi los 80 estudiantes por aula. 
Entonces el primer día de clase, este año, les comenté la realidad de los hechos. Que me apenaba, pero en vista de lo acontecido, era necesario intentar un cambio.
Hemos empezado con la división salomónica del grupo. Y de momento, el tiempo con todos ellos juntos ha sido caótico. Es cierto que hemos estado en el aula de arte, donde no hay ni siquiera sillas para todos. Y puede que la acústica no sea buena. Puede también que el aula invite a compartir y hablar, cosa que en principio no me parece malo, el problema es cuando estamos casi 80 en un aula. 
En cualquier caso está siendo muy interesante, ayer tuvimos nuestra segunda clase, pues la primera fue el arranque, y de hecho disfrutamos nuestros primeros tiempos de taller y ahí todo fluyó adecuadamente.
Pero tras la fallida teórica, los tiempos rígidos, donde no se consigue ni escuchar un audiovisual y donde la gente sale escopetada porque pierde el bus (un estudiante me dijo “lo siento profe yo me quedaría pero es que pierdo el bus”), claro, resulta que acabó el visionado a las 19:08 y la hora de salida de la teórica es a las 19:00.
Me he dado cuenta cómo durante más de cinco años me he salvado de este tipo de sensaciones. Del ruido repentino de todo el mundo recogiendo para marcharse porque es la hora, aunque aun estés hablando (eso el primer día a las 19:00 en punto). Claro estamos estresados como me decían ayer, desde los 3 años, porque los niños de 3 años ya están estresados.
Qué mundo de mierda construimos para nuestros niños aceptando como normal el estrés congénito.
Ayer tras la “teórica”me sentí absolutamente miserable, sabía que no era algo personal de ellos contra mi. Como cuando no se puede guardar silencio porque a mi me educaron en el “si hablas te sales de clase” y hasta a golpe de regla en la mano, como les contaba ayer para su asombro. 
A lo mejor si no has recibido esa experiencia te es más complicado regular los tiempos de silencio también, repensar la disciplina como algo interno, no externo. Pensar eso me es muy triste.
En fin, a mi también me cuesta la disciplina, a mi también me cuesta callarme en según qué situaciones. La verdad es que les entiendo, yo también tengo mis propias dificultades.
Luego en la parte práctica del grupo partido que tocaba de nuevo me recompuse y dejé de sentirme miserable.
Inspirada por mis estudiantes de arte terapia que mencionaron un club de lectura para nuestras clases, se me ha ocurrido que podríamos crear un “Club de tertulianos posbolonios”, terminada la clase, para quedarnos por el placer de hablar y compartir en un grupo nada bolonio, y sí humanista, entre las 20:30 y las 21:30... sin obligación curricular de por medio.  Eso significaría, llegar muy tarde a casa, soy consciente. Quizás el tiempo de utopías, acabó ya.

lunes, 15 de abril de 2019

El estudiante ideal

Con mis estudiantes de Educación Artística, antes de despedirnos para las vacaciones de Semana Santa
saludando posboloñilmente

En la última clase de Educación Artística, trabajamos acerca de los modelos de profesores, el profesor que querríamos ser. Hicimos maquetas bidimensionales del aula ideal, vinimos vestidos de profesor/alumno, y vimos el capítulo 3 de la serie Merlí, a propuesta del grupo anfitrión.
Yo les comenté luego, que ese profesor de Filosofía, reunía un montón de estereotipos ya clásicos en películas del género y que si hubiera sido mujer, no se le habría tolerado el comportamiento que presentaba.
Pero de lo que quiero hablar es del punto en que escribieron en la pizarra las características que tendría a juicio de la clase el profesor ideal, y son las que se pueden ver en la imagen que acompaña. Luego se preguntaron si habían conocido a alguno así, y nadie asintió, así que el grupo anfitrión dijo que estaba en manos de ellos llegar a serlo.
Me hizo pensar mucho lo que ocurrió, y desde luego me di cuenta que aunque pueda esforzarme por reunir esos valores, soy humana, y de hecho, ese día había perdido la paciencia en un momento dado y lo había dicho...
A partir de ahí me puse a reflexionar sobre el estudiante ideal, y me di cuenta que para mi un estudiante ideal, es el que quiere aprender y muestra interés por lo que transmito y me hace por lo tanto sentir útil en mi trabajo, y a lo largo de mis veinte años de profesión he tenido la suerte de encontrar a un buen número de estudiantes ideales, que me han hecho muy feliz y útil y a los que estoy muy reconocida.


lunes, 25 de marzo de 2019

Dibujar del natural

                                


Aunque sea en la adolescencia el momento en que se pueda diferenciar a alguien como más háptico o visual, podemos dibujar del natural desde muy pequeños.
Se trata de mirar aquello a dibujar, y mirarlo con todos nuestros sentidos.
Disfrutar profundamente la experiencia.
Podemos encuadrar con nuestras manos y elegir un detalle de esa realidad (no el árbol completo por ejemplo, sino la hermosa geometría armónica de un espacio donde se encuentra una flor con dos ramas).
Podemos fijarnos en la forma de ese elemento seleccionado y trazar líneas que lo construyan, sabiendo que en la realidad la línea no existe, porque toda la realidad se construye con complejos planos de color. La línea la inventa nuestro cerebro.
Podemos dibujar la forma de la flor o el espacio que la rodea, y fijarnos en ese vacío/lleno del aire en torno a la flor.
Podemos dibujar lo que vemos, centrados en ese mirar, o posicionarnos de forma más háptica (emocional, visceral) y dibujar aquello que lo que vemos nos evoca y nos hace ver internamente.

Confiar en lo que dibujan los niños y educarnos para apreciarlo

Míriam dibuja su propia vaca, a pesar de la presión del dibujo infantilizante de la ficha
Dejar a los niños dibujar desde que comienzan a hacer trazos, confiar en su proceso, no juzgar lo que no entendemos como inferior. 
Dejar de dar modelos infantilizantes a los niños para que los copien dibujando.
Darles experiencias para que después dibujen.
Apreciar cada gesto en el niño, de la palabra al grafismo. Estar dispuestos a aprender de los niños.
Educar nuestra sensibilidad para apreciar la belleza de un garabato.
Un niño es una persona. Cada momento de su desarrollo es completo en sí mismo. Ya dibuja bien cuando garabatea, no necesita que pase el tiempo para dibujar mejor.
Cuando Míriam dibuja su propia vaca está haciendo un gran gesto resiliente, pues muestra su autoconfianza y amor propio al ser capaz de hacerlo a pesar del modelo estereotipado e infantilizante de la ficha que se le ha dado.

martes, 19 de marzo de 2019

Sillas que amortiguan golpes

Amortiguadores de golpes en la clase de 5 años
La semana pasada visité un colegio de prácticas en Parla, en él está María. María fue mi estudiante en la clase de educación artística hace tres años y este curso soy su tutora de prácticas.
Cuando llegué a la escuela, tuve que amortiguar dentro de mi un golpe.
A la derecha los peces del niño valiente en pequeño
Una profesora que me acompañó al aula de María me explicaba orgullosa que ellos son transparentes y evalúan punto por punto siguiendo el BOE. Y esa información se la transmiten a los padres. En ese momento, me explica, iba a evaluar al niño que llevaba de la mano, una criatura de tres años. Y me dice que tiene problemas y atrasos en el habla. Yo le pregunto si ella comenta algo así delante del niño, me responde que él no se entera.
En un momento que me quedo a solas con él le digo que su habla está perfectamente bien, en ese momento nos miramos los dos profundamente. Duró unos segundos.
Luego en la clase de María, resulta que estaban terminando de trabajar texturas sobre un pez que María había dibujado copiando un dibujo de un cuento. Los niños practicaron las texturas y un valiente dibujó sus propios peces en una esquina. Me quedo de piedra. María tuvo máxima nota conmigo, estoy segura que hablé sobre estereotipos en el aula y de la importancia de la creatividad -justamente ese tema le interesa mucho a María-.
Cuando comentamos luego le digo que me parece normal, aunque me inquiete, porque tenemos esos modelos metidos a fuego en el cuerpo, años y años actuando contra nosotros. María me explica que es que una compañera hizo esta actividad y a los niños les gustó mucho.
Y es que quedó bonito. Es el "abonitamiento" que comentaba Pablo Romero, qué gran término, qué peste para todos nosotros.
En la pared la actividad que tanto gustó, en el sueño lo que acababan de emular los niños de María


jueves, 28 de febrero de 2019

La epidemia de síndromes en los niños: Hiperactividad, Asperger, Autismo etc

Dibujo libre niña de 11 años. Derivada por dificultades de aprendizaje. Problemas familiares

Dibujo libre niño de 9 años con diagnóstico TDAH 

Niño explicando su diagnóstico como Asperger

Vivimos un momento en que se está normalizando el diagnóstico, cada vez más niños son derivados a orientación escolar. Hemos leído en estos días en la prensa al director mexicano Alfonso Cuarón y a partir de los escandalosos comentarios sobre su hijo autista en la ceremocia de los Óscar, que el autismo es hoy una pandemia. A mi me parece que los diversos diagnósticos en general lo son. Da para reflexionar el mundo que vivimos y lo que nuestros niños nos reflejan.
Materiales aportados por Marian Alegre.

jueves, 7 de febrero de 2019

Los niños son arcilla en las manos del sistema

Niño que se está estudiando si tiene altas capacidades

Niño con desfase curricular
El sistema quiere que el niño se adapte, no le interesa prácticamente nada más. En base a que encaje o no se le etiqueta. Si un niño reproduce a la maravilla lo que se espera de él, entonces se le aplaude. Si un niño no encaja, se le ve como problemático.
Arriba dibujo de niño de 7 años, podréis ver como este niño en vez de desarrollar un propio esquema en el dibujo reproduce a Dalí. Este niño está altamente dotado para satisfacer y es felicitado por ello. Su identidad y creatividad no interesan.
El dibujo de abajo es de un niño de 13 años. Observamos el sol antropomórfico a la derecha, este elemento es propio de etapas simbólicas, pero más allá de juzgarlo, observemos en el dibujo que el niño busca representar un estado interno, a través de una narrativa en varias franjas, si somos capaces de leer más allá de prejuicios, se nos puede desvelar una realidad interna que busca expresarse.
PD. Dibujos facilitados por Marian Alegre.

jueves, 12 de abril de 2018

Inventamos otra historia para Caperucita

Cuando en la última clase estuvimos analizando los personajes de Caperucita, nos dimos cuenta que la epopeya que esperaba a la protagonista era pérfida. Y repasando alguno de los análisis del cuento, en concreto el de Bettelheim, yo me pregunté: si se trata de ver el cuento como una suerte de iniciación sexual en la mujer ¿es que para hacernos adultas tenemos que pasar por las fauces de un depredador?
Este cuento me suscita muchas preguntas. Y creo que sobre todo de lo que trata es de la traición a la inocencia, de colocar al protagonista (podría ser también Caperucito) en la posición que no le corresponde. Como se dijo en clase, de observar la manipulación de la función materna, y la ausencia de un padre.
Pero ahora vamos a cambiar el cuento, en nuestra clase vamos a buscar otras posibilidades. Para ello trabajaremos en equipo.
Primero cada persona del curso incubará un personaje del cuento y decidirá cuál le interesa desarrollar como marioneta.
Confeccionará su marioneta procurando que sea muy suya, cero estereotipada, representativa de su identidad, que verdaderamente la represente.
Sugiero papel maché (hay un montón de tutoriales en youtube para ver la técnica), pero puede confeccionarse también de otra forma.
Una vez tengamos las marionetas, y contando con que en cada grupo lo mismo tenemos cuatro Caperucitas, que seis lobos, que ninguna madre, que ninguna Caperucita, vamos que no sabremos con lo que vamos a contar. Pues bien, cuando cada grupo tenga las marionetas de cada miembro del grupo, entonces inventaremos una historia, cada grupo la suya y confeccionaremos un storyboard (o imágenes en secuencia), utilizando dibujo, collage, como queramos, para tener nuestro guión. Cada grupo el suyo.
Cuando ya tengamos el guión, las representaremos en teatrillo y grabaremos las historias en vídeo y lo montaremos procurando una forma sencilla en el montaje (créditos sencillos, poca parafernalia en ese sentido si es posible).
Trataremos de que las historias se resuelvan en menos de tres minutos.
Al final vamos a disfrutar de diez fantásticos vídeos, con diez historias nuevas de Caperucita. Una por cada grupo de la clase. Será una fiesta.

miércoles, 4 de abril de 2018

Dos modelos de maestra y dos modelos de maestro

Debía andar por los ocho años y varias cicatrices, principalmente en el alma
Como a mi no me criaron mis padres, mi primera maestra que se llamaba Pilar como mi progenitora me marcó maravillosamente. Era una mujer con el cabello claro, muy cariñosa, lo que recuerdo de ella, es que me daba amor y me hacía sentir bien en mi piel. Recuerdo que me hubiera gustado que fuera mi madre.
Al año siguiente tuve otra maestra, era mayor, tenía el cabello cano y cuando una se equivocaba o hacía algo incorrecto, pedía que pusieras la palma de la mano para arriba y te golpeaba con una regla. Yo hice todo lo posible por evitar esa situación -ya estaba bastante acostumbrada por la vida en mi casa a intentar ser "buena" a ver si de una puñetera vez me salían las alas-. Pero una vez no sé qué hice y me llamó, me pidió que pusiera la palma de la mano para arriba y me golpeó con la regla. Aun me quema. Fue el aprendizaje del odio y el resentimiento. Del mal.
Unos años después en un colegio de monjas, tuve un profesor que hablaba con pasión de la literatura. El día después del intento de golpe de estado del 23 F vino a clase y nos saludó gritando ¡todas al suelo!, y soltó un disparo con una pistola de fogueo. Durante muchos años encontré performática y muy interesante su acción. 
Cuando ya estaba en el último año de instituto, tuve otro profesor de Literatura, que cada mañana, a las 9:00, abría el libro y se ponía a leer sentado en su silla como un monje un salmo. Cada día igual. Mi imaginación se disparaba, no escuchaba nada, solo un sonido lejano de su voz como un tonillo y dormitaba como me parecía él también hacía. Durante muchos años me pareció un ejemplo de un mal profesor.
Hace poco y gracias a una intervención con un grupo de Bellas Artes, invitada por mi amiga Mónica Aranegui, tuve la oportunidad de recordar a estos dos profesores, y les expliqué cómo mi percepción cambió con el tiempo. Encontrando al que nos pegó el falso tiro, abusivo y violentador, a su manera insensible y narcisista. Y al que nos leía sus salmos, propiciador de meditación, ondas alfa y a su manera, otro tipo de ser performer.

jueves, 22 de marzo de 2018

En casa del enemigo

Dibujo de Ceija Stojka de su exposición en la Maison Rouge, en París
Ceija Stojka era una mujer austriaca de estirpe gitana, vivía en caravanas con sus padres y hermanos y según sus textos e imágenes, era feliz. Pero llegaron los nazis y terminó en la "casa del enemigo". Sobrevivió a varios campos de concentración y muchos años después, porque salió de los campos siendo una niña, lo relató todo, con poemas, dibujos y pinturas, era autodidacta y era una artista maravillosa. No sé si cuando realizó su obra pensaba en el impacto que tendría para quienes la pudieran ver. Murió hace unos años.
Yolanda Domínguez explicando en Caixa Fórum su trabajo con las galletas
Salí muy estremecida de su retrospectiva en la Maison Rouge y el viernes pasado en la clase con mis estudiantes les mostré algunas imágenes de su obra y aproveché también para poner algún vídeo de pases militares del 3er Reich, para reflexionar que ética y estética, lamentablemente, no van de la mano. Una obra, una acción, una arquitectura, un desfile, etc pueden ser estéticamente poderosos y una aberración ética.
Hoy pude asistir a una charla en el Caixa Forum de Yolanda Domínguez, me interesa mucho su trabajo, también lo comparto con mis estudiantes e incluso practicamos el proyecto "Poses" en un curso.
Hace unos días Yolanda me dejó descolocada porque sacó un fake donde decía que estaba desayunando galletas TostaRica con imágenes de mujeres importantes en la historia. Eso como ella dice es otra forma de entrar "en casa del enemigo", usar las reglas del juego del mercado, ir a fondo en los espacios de la publicidad, de la televisión, los blogs de moda, participar en Telecinco, ale, hasta el fondo. Qué bárbara es Yolanda. Ella es también una artista, trabaja de otra forma, en unos códigos activistas, feministas buscando tener una gran repercusión y llegar a mucha gente.
De mi parte lamento que en la sociedad que tenemos la obra de Ceija Stojka no se haga viral, porque lo que retrata en sus trabajos debería verse, para tomar conciencia, para que no sigamos repitiendo la clave del dolor. La cosa es que de momento, su obra llega a un público muy restringido. Nada de viralidades.
Pero en fin, a mi me inspiran las dos. Soy afortunada.

lunes, 12 de marzo de 2018

La educación artística como puta por rastrojos

Dibujos coloreados para un trabajo de matemáticas realizados por mis estudiantes en mi clase de educación artística
En nuestras clases de educación artística, intento que el ambiente sea lo más fluido posible, generalmente estamos en asamblea, mirando documentos visuales por internet, o haciendo taller y a veces se combinan algunas cosas, podemos también estar bailando... la clase me sorprende a mi misma. 
La cosa es que el pasado viernes me estaba asombrando pero en otro sentido, vi a varias de mis estudiantes coloreando dibujos, algunos muy estereotipados (la foto no corresponde precisamente a los más brutales). No entendía nada, y fue antes de realizar esta foto cuando pregunté. Resulta que son dibujos para un trabajo de matemáticas.
Se me abrieron los ojos como platos. Comprendo. Eso es lo que piensan algunos compañeros de otras asignaturas que es transversalidad, para eso se utiliza la educación artística: para copiar imágenes estereotipadas y colorearlas, que sirvan como ilustración a alguna cosa.
Es tremendo, me sentí muy humillada. Y no debería tomarlo de forma personal, pero claro ¿cómo puedo transmitir a mis estudiantes que educación artística es reflexión, es concepto, que la expresión es un aspecto más en la educación artística y la manualidad lo mismo? 
Toda su historia escolar les mostró lo contrario, que arte es una cuestión de talento reservada a unos escogidos (sobre todo machos) y que lo que se hace en la escuela son manualidades y que debe quedar "bonito". 
Llegan a la universidad, algunos de mis colegas de otras materias usan la educación artística para el dibuja y colorea, y yo esgrimo la cruzada de explicar conceptos, relacionar la educación artística y el arte con el psicoanálisis, la antropología, el simbolismo, el género, la vida de las emociones, la cultura visual... normal no entienden nada, soy la rara en medio de tanta normalidad. Y encima les pido que piensen, que sean críticos, que se cuestionen, que no se queden con la primera idea que se les ocurra cuando se trate de hacer un proyecto en creación artística...
Qué ascazo, me siento como puta por rastrojos.

miércoles, 7 de marzo de 2018

¿Una educación artística feminista mientras trabajamos con Caperucita?

Dibujo de niño de 11 años como Caperucito
Mañana es el día internacional de la mujer: un día para la huelga, de trabajo, cuidados, no consumo, quien pueda hacerla. Parar en lo público y en lo privado.
La palabra feminismo a mucha gente le molesta porque la relaciona con la palabra machismo.
Hay que entender que el feminismo se necesita para compensar una sociedad patriarcal donde lo femenino es visto como inferior y se señala histórica y contemporáneamente en la vida de todas nosotras, mujeres.
Es preciso tomar cuenta que esta sociedad enferma nos daña a todos, hombres y mujeres, aunque ellos tengan privilegios en el espacio público y sean en principio más violentos en el privado (y también muchas veces se escaqueen más de las obligaciones domésticas).
Desde la educación artística tenemos la posibilidad de trabajar las imágenes, la creatividad, los procesos creadores, parte de lo más verdadero y precioso del ser humano. Este sí que es un hermoso privilegio, trabajar ahí.
En la educación artística tenemos la oportunidad de tomar conciencia del sexismo de las imágenes del entorno, la cultura visual tóxica y lo que podemos hacer para tomar conciencia y hacer que las cosas cambien.
También podemos ver la importancia de una educación emocional, y cómo la educación emocional dura toda la vida. Las mujeres en el único lugar en el que tradicionalmente tenemos poder y omnipotencia es en la cría de nuestros hijos, y como les leía a mis estudiantes, Alice Miller describe espeluznantemente la realidad de que sobre los más pequeños, proyectamos todo lo no resuelto, ejercemos violencia de distinto tipo y muchas veces no disfrutamos la maravilla de aprendizaje de estar con estos seres no contaminados, aun, los niños.
Así la violencia se perpetúa, los hijos perdonan a sus madres pero muchas veces sueltan esa miseria sobre sus mujeres.
Dejemos de tratar a los niños como si fueran tontos, de hablarles como si estuviésemos en medio de un dibujo animado. Ejercitemos una revolución de conciencia, feminista, y emocional, empezando por nosotras.

jueves, 1 de marzo de 2018

Una segunda piel para Caperucita


En todas las versiones de Caperucita, llegando hacia el clímax del cuento, Caperucita, ya en la cama con el lobo, comienza a fijarse en el cuerpo de aquel y preguntarle por distintas partes que le resultan extrañas, los ojos, los pelos, los dientes etc...
Propongo que dejemos de fijarnos en la piel del depredador para concentrar la atención en nosotros.
Vamos a escuchar nuestro cuerpo, realizaremos una silueta y en ella construiremos un mapa a base de recuerdos, buenos y malos, de cosas que le pasaron a  nuestro cuerpo, que nos gustan o que nos disgustan.
Y luego, terminada esta cartografía y utilizando la silueta del cuerpo como patrón, vamos a cosernos una nueva piel a partir de fragmentos de telas que nos encanten, porque nos gusten mucho, o porque estén atesorando una memoria preciosa.



jueves, 22 de febrero de 2018

Depredador: dale un respiro a Caperucita


El pasado día 16 de febrero, l@s valientes estudiantes de mi clase de educación artística, mostraron un auténtico arsenal para que Caperucita sobrellevara lo mejor posible su viaje por el bosque. La mayoría de las piezas elaboradas servían o bien a neutralizar al lobo o a herirle si fuera necesario ("antes Caperucita que el lobo, y si soy yo, antes yo", como creo dijo Alejandro).
En fin, se intuía por lo que se habló en clase que la cosa no iba de broma. Que lo que se juega Caperucita en ese viaje arquetípico es muy serio, que le va la vida, si no física (que igual también), la interna, la suave y maravillosa esencia de su persona más sensible, lo que en muchos lugares se llama "alma", ese recóndito espacio.
Vamos a ver: una madre que no es capaz de proteger a la niña, que la envía a ver a su abuela en su lugar, y la hace enfrentar un lobo, es decir, un depredador. 
El instinto está dormido o muerto en este sistema familiar. Todo está anestesiado, hay grandes dosis de egoísmo.
No hay padre. En la versión de los Grimm aparece en forma de cazador, pero en las historias antiguas no lo hay. No hay ley, no hay nadie que separe de la fusión, de la "devoración materna" que define Freud y continúa conceptualizando Jung de una manera bastante más piadosa y esperanzada.
Caperucita, ya lo dijimos, no tiene nombre, se la denomina por la cosa, la caperuza que usa: Asemejándola a un objeto podemos servirnos de ella.
Empezamos a sospechar que lo que pasa entre la abuela, la madre y el lobo es como un complot. Todos estos personajes parecen representar al soñante como en un sueño. En este caso un sueño que expresa la muerte del instinto saludable "Y se la comió".

Moraleja: el depredador es interno y externo. En el lenguaje psiquiátrico al depredador intraespecie se le llama psicópata. La mayoría están integrados en la sociedad. Según Iñaki Piñuel que sigue la línea del experto canadiense Robert Hare, nos encontraremos a unos 60 a lo largo de nuestra vida, es un porcentaje importante. También puede llamarse perverso o perverso narcisista. Lo cierto es que nuestra sociedad es cada día más perversa y más narcisista. Para que el mal se expanda necesita la cohorte del rebaño que respalde al perverso o al psicópata: sus seguidores, los cómplices. No se puede cometer un genocidio sin una sociedad que lo permita (Hitler y los altos mandos del III Reich no fueron los únicos responsables, y eso los alemanes lo han heredado y lo lloran sus genes). Estos depredadores desconectaron de su capacidad empática un día, y ya no se conectaron más. Me cuesta soportar esos diagnósticos que parecen condenas al infierno del mal "nunca cambiarán". Me gusta leer a Alice Miller y comprender que hay tanto dolor detrás de tanta arrogancia, tratando de huir del enorme peso de la vergüenza. El niño herido siempre está detrás de todo esto. Ojalá otro mundo sea posible, entre tanto Caperucit@s amémonos mucho a nosotros mismos, curemos nuestro instinto y protejámonos del mal. Que no nos pase como en la versión más antigua del "Cuento de la abuela" en que Caperucita, resulta ser al final, aun más perversa que el lobo.

Recomiendo leer a Alice Miller El drama del niño dotado, pero también otros de sus textos pueden situarnos en esta problemática de la herida emocional básica. Para el análisis de la perversión del cuento de Caperucita, Les relations perverses de Claire-Lucie Cziffra. Sólo conozco la versión en francés.

miércoles, 14 de febrero de 2018

El amor incondicional de Caperucita

Yo con un trajecito flamenco que me cosieron mis tías, recuerdo haberlo usado solo para hacer fotos
Los adultos, cuando conocemos a alguien y nos enamoramos, solemos pedirle amor incondicional. La mayoría de las relaciones no funcionan entre otras cosas por eso, amar incondicionalmente a un adulto es muy difícil y puede ser hasta sospechoso (Mirad el libro de Rosenberg El síndrome del imán humano. Narcisistas, codependientes y su relación disfuncional). El único amor incondicional que podríamos esperar es el nuestro, de nosotros a nosotros mismos, pero generalmente no solemos hacerlo. Queremos que otro nos ame y acepte incondicionalmente mientras que nosotros no somos capaces de hacerlo a nuestra vez. 
Un niño sí merece amor incondicional de sus padres o sustitutos paternos, pero es difícil que lo reciba. Generalmente esos mismos padres o sustitutos no recibieron amor incondicional de los suyos y el niño que tienen ahora entre manos, sencillamente es alguien disponible.
Esto lo describe maravillosamente la psicoanalista Alice Miller, cómo el niño está siempre disponible para el adulto, y cómo no suele ser amado incondicionalmente.
Es por eso que a las Caperucitas y Caperucitos los echamos al bosque a una edad en que no están preparados y les cargamos con lastres u obligaciones que son nuestras, como ocuparse de la abuela enferma (¿No sería más lógico que lo hiciera la madre? por línea generacional es a ella a quien le compete).
Hoy celebramos San Valentín, y aparte que sea una fecha comunmente utilizada para intentar hacernos consumir, podríamos aprovechar para renovar los votos de amor incondicional por nosotros mismos. 
Nunca es demasiado tarde.

lunes, 5 de febrero de 2018

Mi pieza icónica fundamental

"Dijo que no le valía, no se lo quiso probar" pieza que presenté para la exposición del
Cuerpo como medida, comisariada por María Jesús Abad Tejerina

Comenzamos curso, de nuevo -qué maravilla-, con el sol que vence cada día un poco más, y con el tiempo de Carnestolendas...
Fotografía de Jéssica Asensio
María López y Cristina Curiel. Un disfraz embarazoso
Voy a empezar esta entrada haciendo un poco de memoria. Hace dos años, con una promoción maravillosa de estudiantes, realizamos un ejercicio de veras difícil Ponerse en otra piel, fue muy fuerte lo que vivimos aquella tarde. La vuelta a la infancia que afloraba en esa otra piel dejaba también traslucir heridas, moratones y embarazos imprevistos. De esa jornada no tengo fotos in situ, fue muy brutal y muy íntimo también, aunque en la clase estuviésemos unas sesenta personas. Las fotos de Jéssica Asensio y Cristina Curiel y María López os pueden hacer tener una idea. También hay algunos testimonios en los blogs de ese año 2015/2016. Se consiguió ponerse en otra piel y hacer una transformación iconográfica sin que pareciera un "disfraz". Si entendemos que siempre vamos disfrazados porque nuestra esencia profunda está por encima de la cultura y los valores identitarios que asumimos cada vez que nos colocamos un atuendo son un artificio, aunque un disfraz para el común de los mortales es una ropa que se ve exagerada y carnavalesca. Todo el mundo piensa que cuando se viste, uno no se disfraza. Este concepto de normalidad del disfraz es algo que no se asume, es una idea verdaderamente extraña para la vida cotidiana. Forma parte de los delirios del psicoanálisis y sus teorías de lo inconsciente, con una buena dosis de impregnación de los teóricos de la antropología que ven el relativismo cultural en todas partes (y es un hecho que así es el mundo, pero como es obvio no lo vemos).

Ahora vamos a viajar a promociones más antiguas

Vestida para ir a la piscina
Vestido para hacer deporte
Vestida para ir de copas
Vestida para presentar en Tele 5
Años antes habíamos disfrutado de otros disfraces cotidianos y rituales con una carga más lúdica, aunque no siempre tan feliz. Ahí cuando les preguntaba a los estudiantes para que enumeraran situaciones para las que se vestían de tal o cual manera: para ir al cine, a un bautismo, a un funeral, de copas, a la playa, al médico, para dormir, para limpiar la casa, etc etc etc y lo iban diciendo con mucha alegría, no se podían figurar que luego íbamos a poner cada situación en un papelito y había que bordarla. Vamos que había que venir a clase lo más verídico posible con el traje y con la situación que la suerte te hubiera adjudicado. Así que el jolgorio y el desparpajo de ir diciendo situaciones para las que nos vestimos de tal o cual manera, se convertía en una cara de inquietud, ejem, ahora tengo que vestirme para una entrevista de trabajo, o para visitar a mis suegros, o para ir a pescar ¿me lo cambias? 
El compañero se vistió simulando estar enfermo, resultó muy creíble
Vestido para mendigar






















Bien y ahora vamos a situarnos en el presente. Febrero de 2018.
Cuando llegué a clase y un ratito después empezamos a hacer una lluvia de ideas acerca de mi aspecto iconográfico, en relación a mi abrigo caperucil, María (creo que fuiste tú María), dijo que aquello me podía hacer sentir protegida por ejemplo si no me sentía en confianza aun, y también darme calor. Este comentario llegó como caído del cielo, precioso. Efectivamente estaba entrando en la amplificación simbólica del objeto, de plano. Y fue muy sincrónico porque el día siguiente tuve yo una experiencia de visualización y de asociación muy iluminadora sobre un icono con el que sueño mucho, el abrigo gris, y que, de repente ubiqué en un contexto hace más de treinta años. Muy revelador...
Los objetos tienen una carga. Atesoran historia. A veces nos apegamos a ellos. A veces un día les decimos adiós, pero hay objetos asociados a situaciones, que son inolvidades, totalmente. Como mi abrigo gris de cuando copiaba en el Museo del Prado: aun no había tenido un hijo, ni estudiado Bellas Artes, era una suerte tener dinero para un café... pintaba y dibujaba mucho, era feliz a mi manera.
El muy soñado abrigo gris, con su referente histórico


La nueva propuesta, el nuevo reto parte de ahí y es un poco diferente:

Mi pieza icónica fundamental 
Deberemos elegir un elemento iconográfico (sombrero, abrigo, vestido, calzoncillo, pulsera, bolso, peineta etc etc etc: lo que sea), que tenga para nosotros un especial valor simbólico, una carga extra, especial, emocional, de la memoria..., y vamos a "vestirlo" dándole el valor y la importancia que merece para presentarlo y "pasearlo" ante el grupo, en un simulado pase de moda. 
Para ello tendremos que adecuar el resto de nuestra indumentaria, para que la pieza en cuestión resplandezca y se vea como prioritaria, resaltada. Lo haremos o bien por la elección del color del resto de piezas de nuestro atuendo, o por coherencia con los otros elementos que vistamos. 
Todo el grupo acompañará este hermoso momento en que cada uno paseará ante todos con su icono fundamental, y al llegar a la pizarra escribirá una frase a modo de Haiku, pequeña línea poética que resumirá el poder personal de ese icono, y permanecerá ahí por un momento, y luego borrará su frase para dejar paso a la energía del siguiente compañero.
Feliz incubación.