![]() |
Marian con mis estudiantes de primaria del martes, Con Alejandro, Laura y Laura. Marian está sentada en el cojín familiar y comunitario de Carmen, en el tiempo de la asamblea |
El martes 20 disfrutamos de la visita de Marian Alegre en nuestra clase de educación artística. La verdad que fue genial tener a Marian con nosotros. Me emocionó mucho ver cómo Marian se posicionaba ante lo que ella siente de la carrera de maestro, desde su trabajo como orientadora, psico-pedagoga en centros escolares, y cómo el grupo, cuando terminó su presentación, aplaudió. Me pareció un aplauso que nacía de la empatía, del afecto por lo dicho, muy bonito.
Marian trajo varios libros significativos para ella en su trabajo con el material simbólico y su manera de unir la observación y análisis de los dibujos de niños diagnosticados con trastornos diversos, de aprendizaje, hiperactividad etc...
Luego cuando fuimos recorriendo la trayectoria de los niños en su desarrollo gráfico y con el discurso de la vida de los símbolos, Marian participó desde su experiencia. Algo muy valioso.
Terminamos la clase en nuestra asamblea, conjurando los miedos con frases rituales, experimentando con el libro Manual de Psicomagia de Jodorowsky. Marian me dijo que le parecía estupendo que hiciéramos asamblea, que nos sentáramos en círculo a hablar y compartir, que es algo que, efectivamente se hace en infantil y se debería seguir haciendo en todos los niveles educativos. A mi la experiencia de asamblea, francamente me está gustando mucho. Por eso si se imponen grupos de 60 o de 80 estudiantes como se ha escuchado, será imposible no solamente la asamblea, sino mucho más, una enseñanza mínimamente de calidad, ya no digo de aprender quién es quién en nuestra clase y poder personalizar y ver al ser humano en lo humano. La multitud nos anula siempre.