miércoles, 13 de octubre de 2010

Sufriendo Bolonia


Este año tengo suerte, disfruto de un sabático. Estoy aprovechando para terminar proyectos de investigación, rematar muchas cosas que tengo a medias, y continuar otros proyectos.
Veo que un año sabático se me va a quedar corto. Ya estábamos sufriendo la realidad de que compatibilizar investigación y docencia cada día se hacía más difícil: pues ahora las cosas solamente parecen empeorar. Con el calendario Bolonio a la española, comenzamos las clases en la segunda semana de septiembre y terminanos avanzado julio. No hay tiempo de parar para que profesores y estudiantes investiguen. La universidad se convierte en una gran guardería, un infantario ¿a quién bebeficia esto?
Me acuerdo cuando era becaria del CSIC, había profesores de la Universidad con los que siempre mantuve colaboración que miraban con cierta "envidia" a los investigadores del CSIC, con todo su tiempo para investigar. A mi me parecía que los profesores universitarios se nutrían de la maravilla que es el contacto con los jóvenes, la tarea docente de la que se aprende muchísimo. Sigo pensando lo mismo, pero de esta forma NO, definitivamente NO. Es imposible compatibilizar investigación y docencia. Cada día las condiciones son peores. Se esperan tutorías imposibles con grupos de 60 estudiantes. ¿Cómo gestionar más de doscientas horas turoriales?  si no hay un sistema de becarios y profesores en formación como en otros lugares de Europa, tiraremos de "honorarios" al más viejo y reconcentrado estilo patrio.
En nuestra área de Educación Artística y después de mucha lucha, se había conseguido el desdoble de grupos, eso significaba tener una ratio que no llegaba a 40 estudiantes por aula. Si ahora desdoblamos, ya no tenemos tiempo para más que ocuparnos (mal) de tantas aulas.
Hablando de aulas no hay aulas para las clases, las facultades se quedan obsoletas, los despachos son espacios atestados, en el mío tres profesores compartiendo. La prelación de poder también se nota, según áreas y facultades, otros tienen un despacho que disfrutan solitos. Pero eso sí en la UAM el Chópin va viento en popa, con un poco de suerte al año que viene lo vamos a disfrutar (sobra decir que todos sus espacios ya están adjudicados).
Luego, el caos, las horas complementarias que no se sabe cómo utilizarlas, constantes desvarajustes, emails y más emails del decanato intentando poner orden y organizar lo que no tiene fácil solución.
Los estudiantes siempre a pagar el pato. La parte más débil.
Luego vas por la ciudad y ves carteles municipales instando "respeta a tu profesor" pero ¿cómo? si el sistema no nos respeta, si nos bajan el sueldo, tardan más de tres años en responder a recursos que presentamos en relación a la solicitud de tramos de investigación, si en movilidad internacional (la tan cacareada y necesaria internacionalización) recortan el presupuesto de viajes en un 40% (es decir que hay que ir con ese recorte en lo que se recibe para el viaje lo que significa poner aun más de tu bolsillo).
Implantan un sistema de acción tutorial para asemejarse a las universidades privadas, y nos endosan unos cuantos estudiantes por año, creo que finalmente saldremos como a 20 estudiantes a los que "acompañar" durante su viaje por la universidad y aconsejarles profesionalmente.
Como es obvio el plan de acción no funciona, ni los estudiantes van a las citas y si van se acabarán convirtiendo en lugares de queja y gacetillas de cotilleo local.
Sí señoras y señores, no tengo una visión muy optimista, tal cual están las cosas, y no es una cuestión de crisis, es un asunto de desmorone y de falta de respeto a todos los implicados en el proceso educativo, también lo es de cobardía y tragaderas de los profesores y gestores, que aceptamos lo inaceptable. ¿Hasta dónde deberán recortar?

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